Cada 7 de julio se celebra el Día de la Conservación del Suelo, una jornada destinada a reflexionar sobre la importancia de proteger uno de los recursos naturales más valiosos y, al mismo tiempo, más amenazados por la actividad humana. La fecha pone el foco en la necesidad de promover prácticas sostenibles que permitan conservar la fertilidad de los suelos y garantizar la producción de alimentos para las generaciones presentes y futuras.

La efeméride fue establecida en homenaje al científico estadounidense Hugh Hammond Bennett (1881-1960), considerado el “padre de la conservación del suelo”. Bennett dedicó gran parte de su carrera a estudiar los procesos de erosión y a impulsar políticas para preservar este recurso, demostrando que el uso responsable de la tierra era fundamental para el desarrollo agrícola y la protección del ambiente. El 7 de julio coincide con el aniversario de su fallecimiento.

Un recurso indispensable para la vida

Aunque suele pasar desapercibido, el suelo cumple funciones esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas. Es el soporte donde crecen los cultivos y la vegetación, almacena agua, recicla nutrientes, captura carbono y alberga una enorme diversidad de organismos, desde microorganismos hasta insectos y pequeños animales que contribuyen al equilibrio de la naturaleza.