Rubias, morenas, pelirrojas. Muchas respetando su tono propio, otras aprovechando para cambiar rotundamente lo look, pero todas -siempre- tratando de esconder lo inevitable del paso de los años. Lo cierto es que hasta no hace demasiado tiempo, era impensado no teñirse el cabello y dejar visibles las canas.Pero las cosas están cambiando y cada vez son más -incluso varias famosas- las que están dejando ver con orgullo los hilos plateados en sus cabezas. Sí, ahora es muy habitual ver a mujeres cuya raíz creció varios centímetros mientras aguardan que su pelo tome por completo el color blanco.Todavía esto es algo que nos llama la atención y puede considerarse, desde afuera y por una cuestión cultural, como un aspecto descuidado o una falta de interés por la imagen. Sin embargo, tras esta transición hay una explicación mucho más profunda y es la psicología la que se encarga de darla. Para la psicología, dejar crecer las canas no tiene que ver necesariamente con el abandono o la dejadez, sino con un cambio en el vínculo que muchas mujeres, especialmente, tienen con su identidad, su imagen y la presión social que ejerce el entorno. La historia lo muestra por sí misma. Durante décadas, las canas se debían esconder pues eran la señal incuestionable de envejecimiento. Y los números lo confirman: en un artículo publicado en Psychology Today, la trabajadora social Meredith Gordon revela que, según una encuesta, la mitad de las mujeres entre 42 y 57 años se había teñido el pelo.Hoy parece ser diferente y, de acuerdo a la psicología, esta decisión puede relacionarse con diferentes valores como la autenticidad, la aceptación propia y la necesidad de vivir de una forma más coherente con lo que cada uno cree, siente y piensa.La satisfación por la elección propia de tener canasUna de las explicaciones que aporta la psicología proviene de la teoría de la autodeterminación, desarrollada por los psicólogos Edward Deci y Richard Ryan a partir de la década del 70. Su idea central es que las personas se sienten más motivadas, comprometidas y satisfechas cuando sus acciones nacen de una elección propia y no únicamente de presiones externas o recompensas.En esta línea, explica un artículo de Ok Diario, dejar de teñirse el pelo puede convertirse en una manera de recuperar la autonomía sobre la propia imagen. Así, la pregunta deja de ser "¿qué pensarán los demás?" para devenir en "¿qué quiero yo?".En cuento a este tema, la psicología explica que gran parte de las decisiones relacionadas con la apariencia no se conectan realmente con el pelo, la vestimenta o el aspecto físico, sino con la relación que tenemos con nuestra propia identidad. Las canas se vuelven, entonces, un símbolo de algo más amplio: la libertad de no tener la obligación de cambiar aquello que forma parte de nosotros.Otro de los conceptos de la psicología que ayuda a entender este fenómeno es la teoría del autoconcepto de Carl Rogers cuyo planteo nuclear es que la manera en la que alguien se percibe a sí mismo influye profundamente en sus emociones, su comportamiento y su bienestar psicológico.Entonces, las personas sienten mayor bienestar cuando existe una coherencia entre cómo se ven internamente y cómo se muestran al mundo. Para algunas, abandonar el teñido períodico representa dejar de luchar contra una parte natural de su apariencia.Pero también hay que tener en cuenta que esto no significa que todos quienes se tiñen el cabello lo hacen "bajo presión". La psicología también destaca que teñirse el pelo puede ser una elección completamente válida cuando nace del deseo personal, indica el medio citado. La diferencia se encuenrta, entonces, en la motivación: hacerlo por gusto o deseo o hacerlo por miedo a mostrar el paso del tiempo.La autenticidad, una nueva mirada sobre la bellezaMás allá de una cierta "molestia" o incomodidad durante la transición del crecimiento, la psicología también puso el foco en el vínculo entre la autenticidad y el bienestar.Múltiples investigaciones indican que sentirse en sintonía con la propia identidad favorece una mayor satisfacción personal y una mejor autoestima.En ese contexto, elegir mostrar el cabello canoso no implica necesariamente renunciar al cuidado personal ni desinteresarse por la apariencia. Al contrario, puede representar una decisión consciente sobre la propia imagen, basada en la comodidad, la aceptación y el deseo de expresarse de manera genuina.
La psicología lo aclara: las personas que no se tiñen las canas no abandonaron la batalla, prefirieron la autenticidad antes que la aprobación ajena
Cada vez son más las mujeres -entre ellas, muchas ricas y famosas- que deciden dejar su cabello con canas.Qué revela la psicología sobre esta actitud.








