La eliminación de Brasil del Mundial de 2026, tras la derrota ante Noruega en los octavos de final este domingo (5) en East Rutherford, puso fin a la peor campaña de la selección desde su eliminación en la misma fase en 1990. Sin embargo, Carlo Ancelotti ya cuenta con un contrato renovado hasta el Mundial de 2030 y dispone de cuatro años para construir bases más sólidas.El ciclo hacia 2026 estuvo marcado por la improvisación, con cuatro entrenadores antes de la llegada de Ancelotti, contratado por el entonces presidente de la CBF, Ednaldo Rodrigues, posteriormente destituido por la Justicia de Río de Janeiro por irregularidades en el acuerdo que permitió su elección. Samir Xaud asumió la presidencia de la confederación y mantuvo el acuerdo con el técnico italiano, garantizando una estructura que antes no existía.
El lateral Danilo destacó el cambio: "Siempre fui un gran crítico de la desorganización y de la falta de rumbo", afirmó, añadiendo que ahora "existe una planificación y los jugadores ya no tienen que enfrentarse a situaciones que no deberían vivir". También recurrió a la metáfora del bambú chino para explicar que los resultados requieren tiempo: "Plantas la semilla y tienes que regarla durante cuatro o cinco años, construyendo raíces y una estructura compleja. Después, crece rápidamente varios metros".













