La Brasil de Carlo Ancelotti inició este Mundial con el espectáculo montado por la Confederación Brasileña de Fútbol para adornar la convocatoria de Neymar y acabó con Neymar ejecutando un penalti en el último minuto que solo sirvió para finiquitar su carrera internacional con la muesca de haber marcado en cuatro Mundiales como hizo Pelé. “Lo intenté, lo intenté, empecé aquí -debutó en el MetLife en 2010 en un amistoso con EEUU- y termino aquí. Ahora se acabó”. La citación de Neymar pese a estar lesionado y haber estado fuera de forma la mayor parte de la temporada ejemplifica la galopante crisis de talento e institucional que vive el fútbol brasileño. Los contratos publicitarios de la CBF, la presión mediática ejercida por el entorno del rebajado 10 brasileño. Ancelotti aceptó convocarle con la esperanza de que un poco de Neymar podía ser mucho en la relación de futbolistas con menos calidad que se le recuerda haber presentado a la Canarinha en un Mundial. El resultado de esta Brasil tan precaria ha sido su eliminación más temprana desde el Mundial de Italia 90. Noruega fue la quinta selección europea que de manera consecutiva la elimina de la gran competición del futbol.El sonado traspié ha generado que la pentacampeona del mundo acumule la inédita cifra de 28 años sin levantar una Copa del Mundo. La sequía entre el Mundial de México 70 y el de Estados Unidos 94 será ampliada cuatro años más por los dos goles de Haaland. Ese ciclo, en principio, lo completará Ancelotti, renovado para ello a pocos días del inicio de esta Copa del Mundo. “Puedo decir que vamos a seguir trabajando para esta selección, intentando mejorar y con nuevas ideas, es lo mismo que hemos estado haciendo este año”, confirmó el preparador italiano en la carpa contigua al estadio MetLife. A pocos metros, se iniciaba el desfile apesadumbrado de los jugadores brasileños hacia el autobús. Un hilo de cabezas gachas derrotadas y en silencio describían un funeral en toda regla para la selección con más pedigrí del fútbol mundial. Brasil lleva casi tres décadas dando tumbos en busca de la grandeza perdida. Desde el último campeonato mundial conquistado en 2002, ni ha ganado a la europea (Parreira, Dunga, Scolari, Ancelotti), ni con el intento por recuperar su identidad más clásica que fue en la etapa de Tite entre 2016 y 2022. En sus conclusiones, Ancelotti recalcó que “a veces tienes que manejar la tristeza de una derrota. Es una experiencia, por mi parte, triste por el resultado, pero una experiencia bonita, hemos creado un buen grupo, agradecer a los jugadores”. A esta reflexión, el técnico italiano ligó de inmediato la falta de materia prima diferencial en la que está sumida el fútbol brasileño. “No merecimos perder, pero el rival tenía jugadores que marcaron la diferencia. Nosotros tenemos que pensarlo, es evidente que para el centro del campo tienen que salir jugadores jóvenes de nivel”, advirtió Ancelotti. Ante la falta de centrocampistas sólidos, el primer seleccionador extranjero en dirigir a Brasil en un Mundial lo fio todo al veterano Casemiro, al que recuperó para la selección tras casi dos años de ausencia con una llamada telefónica en cuanto tuvo la certeza de que ocuparía el banquillo brasileño. También la presencia de Danilo y su titularidad en el lateral derecho han reflejado la escasez brasileña de jugadores notables cuajados.Por la falta de tiempo, fue reclutado a menos de un año para el Mundial, y de calidad, Ancelotti urdió un plan de mínimos que se raquitizó con las lesiones previas de Estevão, Rodrygo, Militão y el lateral derecho Wesley y las de Raphinha y Paquetá con la competición ya iniciada. El técnico se entregó a su mediocentro de cabecera en el Real Madrid para tratar de armar un equipo sólido atrás y contragolpeador que, a su juicio, había crecido desde el primer partido ante Marruecos (1-1). Las victorias ante Haití, Escocia y la remontada ante Japón en dieciseisavos reforzaron su idea de una mejora progresiva que la derrota con Noruega sesgó. El seleccionador noruego Solbakken apuntó a los puntos débiles de Brasil: presionó su deficiente salida de balón desde atrás y cuando se replegó acentuó la falta de un plan de ataque más solvente y trabajado. Ancelotti trató de establecer un molde contragolpeador en el que Vinicius era el principal encargado de desequilibrar. Con cuatro goles en cinco partidos, suyas han sido las contadas acciones brillantes que ha enseñado Brasil en esta Copa del Mundo. Contra Noruega su mejor intervención fue un pase filtrado a Endrick con 0-0 que este definió ansioso y mal ante Nyland. Ronaldo Nazario fue implacable con Ancelotti y también con Vinicius. “Tiene que asumir su responsabilidad. Todos sabemos lo talentoso que es, pero esta no ha sido una buena Copa del Mundo. Cuando Brasil necesitó a sus estrellas más grandes, nunca se impuso realmente”, sentenció Ronaldo sobre el extremo madridista. Y sobre el técnico, aseguró: “Tengo que ser honesto. Creo que esta eliminación empieza con las decisiones desde el banquillo. Ancelotti es uno de los mejores entrenadores de la historia, pero esta noche cometió demasiados errores”. Ronaldo también señaló la no convocatoria del delantero del Chelsea, Joao Pedro, el principal perjudicado por la llamada de Neymar. Vinicius se derrumbó sobre la hierba del MetLife cuando escuchó el silbato del colegiado decretar el final del partido. Las críticas le llovieron por no haber sido el lanzador del penalti que falló Bruno Guimaraes. “Creo que Bruno era el mejor lanzador. Van a decir que yo no quise tirar, pero nunca huyo de la responsabilidad. Tiro los penaltis en el Real Madrid cuando es necesario, y en la selección también cuando es necesario; nunca voy a huir”, dijo el madridista, que añadió: “Voy a seguir trabajando para volver a este lugar”. Tanto Vinicius, como primero Raphinha y después Rayan han sufrido otra de las grandes taras de esta Brasil sin brillo. La ausencia de laterales dominantes y ofensivos que siempre ha presentado la Canarinha en la historia de los Mundiales abocó a un literal uno contra uno a sus extremos. Ni Danilo ni Douglas Santos se han desdoblado una sola vez con peligro en todo el campeonato. También acusa Brasil la falta de un nueve definitivo como lo fueron el propio Ronaldo Nazario o Romario, por citar algunos de los últimos. Pero lo más sangrante del páramo que vive la Canarinha es no haber acudido a una Copa del Mundo con un 10 en plenitud. Neymar era eso solo su dorsal con su mercadotecnia.