El crédito en pesos al sector privado continúa sin mostrar señales de una recuperación sostenida en Argentina. Aunque el Banco Central avanzó durante este año con medidas para estabilizar las tasas de interés, los préstamos destinados a las familias permanecen en niveles elevados y, según un informe realizado por la consultora Invecq, esa situación impide que el financiamiento vuelva a impulsar el consumo como ocurrió entre 2024 y 2025.
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Durante ese período, la expansión del crédito fue uno de los principales motores del rebote económico, especialmente en los sectores vinculados al mercado interno. Sin embargo, ese proceso se interrumpió tras el desarme de las LEFI y la volatilidad financiera registrada en la previa electoral de julio del año pasado, un escenario que derivó en un fuerte incremento de las tasas activas y frenó el crecimiento de los préstamos.
Tasas elevadas y mayor morosidad frenan el financiamiento
De acuerdo con un informe de Invecq, la normalización de encajes aplicada por el Banco Central entre febrero y abril permitió reducir la volatilidad de las tasas pasivas, que descendieron desde niveles cercanos al 50% hasta alrededor del 20% de tasa nominal anual. Sin embargo, ese movimiento no se trasladó con la misma intensidad al crédito para las familias.








