Elena Camacho |

Madrid (EFE).- «No hace mucho la revista Nature daba cuenta de alguien que se inventó una patología. Inventó un caso, lo describió en un artículo y lo envió a publicar. Semanas después hizo una consulta a la inteligencia artificial y en la respuesta estaba incluido su artículo».

Pero la mentira no terminó ahí, el artículo se incorporó al registro científico, «contaminando la literatura científica y alterando una información» que utilizan otros científicos para sus investigaciones, lamenta el vicedirector del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), Lluís Montoliu.

Este efecto bola de nieve «es algo que tenemos que tener en cuenta porque la IA facilita el fraude. Tenemos que ser conscientes de esto, y de que tendrá consecuencias», advierte Montoliu en una entrevista con EFE para hablar de su libro: «Impostores de la Ciencia», publicado por la editorial Pinolia.

El 50% de los textos publicados en internet