Hace pocos días, el Frente Amplio concluyó un largo congreso ideológico que duró meses: no se conoce todavía el documento final, pero sí sus titulares que son más que suficientes para hacerse una idea de hacia donde se dirige este joven (aunque cada vez menos) partido de “nueva” izquierda. Al declararse socialista, ecologista y feminista, el Frente Amplio tomó la decisión de situarse en el mismo espacio que el Partido Socialista de Chile (fundado en 1933). ¿Cuán grande es este espacio para albergar a dos partidos de tamaño pequeño, uno del 7% y el otro del 5%? Todo depende de cómo se mide el tamaño de este espacio: si es por suma aritmética (del tipo Partido Socialista + Partido por la Democracia + Frente Amplio) o por aglomeración de causas (ecologismo, feminismo, redistribución, reconocimiento e igualdad), este espacio no constituye una mayoría en la sociedad chilena, tan solo una fracción relevante del electorado que no necesariamente es sensible al eje derecha/izquierda, pero sí a las causas que lo organizan. Hay un negativo de la fotografía del espacio socialista que es importante considerar, porque muchas de las cosas que aparecen en la fotografía están desapareciendo de su negativo: la pregunta por la propiedad de los medios de producción, que es constitutiva del socialismo de Marx y Engels, ha perdido lo esencial de su pertinencia. Lo relevante, lo que sostiene el vínculo entre el presente del socialismo y su pasado originario, es la redistribución de la riqueza, las luchas contra las desigualdades y la continuidad de los derechos sociales que fueron imaginados y progresivamente establecidos en Europa una vez concluida la Segunda Guerra Mundial. La idea de revolución hace décadas que desapareció. Pues bien, además de la propiedad, hay una segunda dimensión en el negativo de la fotografía socialista: la garantía de derechos sociales se encuentra bajo asedio desde hace un par de décadas, al punto de que ya no se trata de asegurar la provisión pública de los derechos sociales a través del Estado, tampoco un “régimen de lo público” al que concurren agentes privados sin ánimo de lucrar, sino la idea misma de derechos sociales. El manoseado “neoliberalismo” abogó por el retiro del Estado en la provisión de derechos sociales, abogando por formas de privatización (“mercantilización” -commodification-, en el lenguaje de Esping-Andersen): hoy en día, el libertarianismo se opone frontalmente a la noción de “justicia social” y aboga, a lo menos en teoría, por la extinción del Estado, en donde las variantes de extrema derecha oscilan entre formas de neofeodalismo, creación de miles y miles de micro-territorios dirigidos por CEO y, en todos los casos, sacrificando a la democracia representativa y liberal por lenta e ineficiente. Si de imaginación e imaginarios se tratan, el socialismo está siendo aplastado por todo tipo de pensamientos extremistas de derechas, desde el libertarianismo hasta la ilustración oscura cuyo poder de infección es considerable. Estas dos dimensiones del negativo de la fotografía del espacio socialista muestran muy bien el alcance histórico del retroceso, sin precedentes, lo que ha sido enfrentado de modo reactivo por las izquierdas socialistas (en esto se cuelan los comunistas) mediante la defensa de intereses e identidades de grupos particulares, descuidando lo universal del socialismo por una breve pasión por las luchas identitarias en las que efectivamente intervienen explotaciones consuetudinarias en las que intersectan el género, la raza, la lengua, eventualmente la clase social y todas estas cosas a la vez. El problema es que, a diferencia de las luchas por la propiedad y la redistribución, las batallas por el reconocimiento no logran totalizar, tampoco universalizar las causas por las que vale la pena batallar.¿En qué sentido hay socialismo en todo esto? A decir verdad, en un sentido mínimo de explotación de individuos y grupos, las que bien podrían ser denunciadas (y lo son) por liberales. Lo que no se observa ni se entiende espontáneamente en las luchas identitarias es la dirección u orientación socialista, en algún sentido del término, en donde lo que se encuentra en entredicho es el modo de organización y funcionamiento del capitalismo (en cualquiera de sus variedades). No veo por ninguna parte, salvo en los márgenes, vinculaciones esenciales entre luchas identitarias y socialismo: son demasiados los ejemplos de socialismo real en donde, en nombre del proletariado, se aplastaba a minorías sexuales, étnicas, religiosas y lingüísticas (una parte de la historia de la Unión Soviética es, en este preciso sentido, vergonzosa). El negativo de la fotografía adopta un significado aun más grave cuando se incorpora la posible extinción del trabajo manual: esta es la promesa de la robotización y de la inteligencia artificial la que, de cumplirse, arriesga con extinguir el público que por décadas fue natural para todo tipo de izquierdas. Es como si el negativo de la fotografía socialista revelara, a 50 años de distancia, la desaparición de grupos completos, de causas e ideas que fueron constitutivas del socialismo.¿Significa esto que hay que abandonar el socialismo debido a la extinción de las razones que lo vieron nacer? Esto es una posibilidad. Pero existe también la posibilidad de imaginar un mundo hecho de coordinaciones y fraternidades, desde la propia tecnología, en donde el socialismo adquiere una fisonomía digital y un público que ya no es el de las clases sociales, sino el de las condiciones de vida de individuos que valoran su autonomía y resienten al mismo tiempo su inseguridad (por ejemplo, el trabajo de delivery de alimentos), y la precariedad existencial de millones de personas que, tal vez, no constituyen una mayoría, pero sí se encuentran en el origen de la actualidad de la idea de socialismo.
El imaginario socialista: negativo de una fotografía
Al declararse socialista, ecologista y feminista, el Frente Amplio tomó la decisión de situarse en el mismo espacio que el Partido Socialista de Chile. ¿Cuán grande es este espacio para albergar a dos partidos de tamaño pequeño, uno del 7% y el otro del 5%?














