SaludCon m�s de 141.000 copias vendidas, Daniel Lumera desata la pol�mica con su nuevo libro al afirmar que vivimos drogados con psicof�rmacos y atrapados en una rid�cula codicia materialistaDaniel Lumera, bi�logo naturalista.CORRIERE DELLA SERAAgostino GramignaCorriere della Sera Actualizado Lunes,
julio
13:51"Vivimos con lo que ya no nos sirve sin darnos cuenta de que aquello que retenemos, muere. Incluso el amor. Porque nada nos pertenece. El apego nos priva del verdadero sentido de la vida". Estas palabras salen de la boca del escritor Daniel Lumera, todo un acumulador de conocimientos.Es bi�logo naturalista, soci�logo, docente, un referente internacional en esa materia que para muchos es un espejismo (el bienestar) y divulgador en hospitales, escuelas y c�rceles de medio mundo. Y, cabe repetirlo, escritor. En su �ltimo libro lanza una cr�tica radical a la acumulaci�n. Acumulaci�n de todo: cosas, objetos, sentimientos e incluso ansiedades y amores terminados. La acumulaci�n nos hace infelices.Se�or Lumera, en su libro "Te dejo ir" ofrece una salida existencial (quiz� por eso ha vendido 141.000 copias en solo 20 d�as). �Qu� es lo que propone?Lo que descubr� en mi propia piel hace 33 a�os: la meditaci�n. Es decir, la b�squeda concreta del sentido. Existen estudios que demuestran que las personas mayores de 50 a�os que han cultivado el sentido de la vida, esa vocaci�n que da significado, tienen porcentajes mucho m�s bajos de sufrir enfermedades neurodegenerativas.Menciona t�cnicas como el Ikigai japon�s y el ShimeiSi supieras que vas a morir dentro de un mes, �qu� te gustar�a hacer que nunca hayas hecho? Esa es la pregunta. Lo que retenemos, muere. El amor, si lo encerramos en el coraz�n, se marchita.Con esto destruye la ilusi�n de los amantes que se prometen eternidad. O el "hasta que la muerte nos separe" del matrimonio religioso. �C�mo encajamos eso?Es que debemos divorciarnos. Todos. El matrimonio es un modelo anacr�nico. Se le dice a la mujer: cuando te casas dejas de ser una amazona y una creadora para convertirte solo en madre. Hay que aprender a soltar.Los Evangelios dicen "no teng�is miedo a la vida. Id". �Aconsejar�a su lectura laica en las escuelas?M�s que textos sagrados, yo har�a a los j�venes practicar meditaci�n.�Y usted c�mo la descubri�?A los 19 a�os. Un compa�ero de la universidad me dijo que hab�a un maestro de paso por Cerde�a. Cerr� los ojos y empec�.Tambi�n la propone en las prisiones. �Los presos le escuchan?Hago retiros de meditaci�n con ped�filos, asesinos y ladrones. La meditaci�n reduce la conflictividad y, por consecuencia, la violencia. Nuestro objetivo es transformar la celda de aislamiento en una celda mon�stica.La Il�ada comienza con la ira de Aquiles. El h�roe griego est� furioso con el rey Agamen�n porque le exige entregar a su esclava, que formaba parte de su bot�n de guerra y era una pieza clave de su honor. Si el h�roe hubiera cedido, es decir, si hubiera "dejado ir", el poema habr�a tenido un significado completamente distinto.No creo que Aquiles sufriera de depresi�n. Hoy en d�a, en cambio, la depresi�n se ha vuelto cr�nica; nos tragamos la rabia a diario. Necesitamos regenerarnos.�Esa regeneraci�n afecta sobre todo a las ciudades y a sus ciudadanos?S�. He le�do un informe que revela que una de cada tres personas toma psicof�rmacos. Adem�s, en las ciudades, el estilo de vida digital ha generado desequilibrios adicionales.�Es m�s dif�cil hablar de meditaci�n con los j�venes?Para nada, mis cursos est�n llenos de chicos. Son mucho m�s abiertos e inteligentes que sus padres y est�n muy interesados en un estilo de vida diferente, como el retorno a la naturaleza.Esos padres de los que habla tienen unos cuarenta a�os. Su propia generaci�nEs una generaci�n que se dej� seducir por el materialismo, el nihilismo y la codicia.Para ellos, raci�n doble de meditaci�n. Pero, �por d�nde se empieza?Por los peque�os cambios. Basta con meditar 12 minutos al d�a para ver los primeros resultados. La respiraci�n consciente regula los neuromoduladores: la mente se regenera y el cuerpo se desinflama.Usted dibuja una sociedad del bienestar. Pero, �qu� hacemos con los "rebeldes", los que no quieren o no pueden convertirse al bienestar que propone? Jes�s le susurra al o�do a un paral�tico que lleva 30 a�os esperando una curaci�n m�gica: "Pero, �t� de verdad quieres curarte?"Es verdad, existen obst�culos y los reconozco. Hay personas que est�n apegadas a su propio malestar y a sus neurosis porque forman parte de su seguridad. Prefieren eso antes que enfrentarse a lo desconocido o a la posibilidad de cuestionarse a s� mismos.Dejar ir. Muchos padres de hoy tienden a retener a sus hijos atados a ellos, como si fuera para siempreLos viven como si fueran una extensi�n de s� mismos. Sin embargo, a un hijo se le debe amar precisamente porque es diferente y libre. Tienen que dejarlos ir.










