Iniciamos bien el día: con nervios, con emoción y con el triunfo de Isaac del Toro en la etapa 2 del Tour de Francia. Felicitamos a este joven extraordinario del ciclismo, así como a su familia y a los aficionados que lo siguen (especialmente a uno). Como si el deporte mexicano hubiera decidido regalarnos una jornada especial, también Patricio O'Ward ganó la carrera de IndyCar en Mid-Ohio y, desde Silverstone, Checo Pérez llegó al Gran Premio de Gran Bretaña portando con orgullo una playera de México. Envío estas líneas antes de que inicie el partido de México contra Inglaterra.Somos millones de mexicanos los que nos sentimos nerviosos y agradecidos con la Selección Nacional, incluido su director técnico, a quien mucho admiro. Además, es el último juego del Mundial en el Azteca. Deseamos y soñamos que gane México y nos hemos convencido de que podemos ganar.Es cierto que tenemos grandes tragedias que no podemos dejar de lado. Todos lamentamos el fallecimiento de cuatro mexicanos en las celebraciones del pasado martes. Celebrar en México es parte de nuestra normalidad, pero, especialmente, el futbol constituye un buen pedazo de nuestra identidad como nación. Casi todos pateamos una pelota de futbol y, salvo que quisieras ser un profesional, es un deporte sencillo de aprender y de jugar. Todos jugamos alguna vez marcando porterías con suéteres, por ejemplo. Además, México es una de las mejores aficiones del mundo. Alguna vez leí de Juan Villoro que, si hubiera una competencia internacional de aficiones, la final sería entre Escocia y México. No sé qué opinaría ahora el mismo escritor, pero, sin duda, nuestra afición llegaría a esa final. Es verdad que tenemos mucho que aprender en términos de respeto al rival y comportamiento en los festejos, pero la Selección Nacional hoy se siente más apoyada y segura que nunca.Más allá del resultado, tenemos que aprender mucho de estos días. Aprendimos de nuestra enorme creatividad, reflejada en los memes, las historias, las canciones y las mascotas que rebasaron a las ideas oficiales, o en el operativo “No Inglés” que, además de divertido, nos ayuda a caer en la cuenta de lo hermoso que es el idioma español y de que tenemos que apreciarlo y cuidarlo. Aprendimos de las grandes plumas deportivas que tenemos y que existen en el mundo para hacer del deporte una razón poderosa para darnos la mano. Disfrutamos a nuestros cronistas y narradores, y fuimos testigos de empresas que se sumaron al apoyo con creatividad y alegría. Disfrutamos los partidos de la Selección con nuestra familia o con nuestros amigos, sin importar si era frente a una pantalla gigante, en un parque, en el Ángel, en un cine, en un restaurante o en el estadio. Hoy no hubo ser humano que lograra polarizarnos entre los mexicanos.Finalmente, sin duda, aprendimos que México se mueve mejor en la unidad y que no está llamado a la mediocridad. Todos los jugadores de la Selección Nacional e incluso los dos árbitros fueron formados en un México que luchaba por la democracia o que vivía en democracia. Eso no es menor. El México que gana, que sueña, es el que aprende a luchar por sus derechos hasta normalizarlos; es el México que no se acompleja ni se llena de inseguridades; es el México que tiene fe y esperanza. Con ese México nos debemos quedar para siempre y actuar en consecuencia. ¡Viva México! Diputada federal. @MzavalagcÚnete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.