Durante meses hemos hablado mucho del Estrecho de Ormuz, lugar de paso de cerca de una quinta parte del petróleo y el gas del mundo, bloqueado por la guerra de Trump y Netanyahu contra Irán. Aunque la incertidumbre en la zona continúa, el tráfico marítimo empieza a recuperarse y el petróleo ha bajado de precio. Sin embargo, la factura no se reparte igual. Las compañías petroleras occidentales han sido las grandes ganadoras, ya que han podido vender su producción a precios más altos y han cobrado más por la transformación del petróleo en diésel o, sobre todo, el queroseno, los carburantes que más han escaseado - y, por tanto, los que más han subido de precio-. También han ganado dinero, y no poco, los países petroleros de fuera del Golfo, que han podido cobrar más por lo que venden y que, en algunos pocos casos, han podido aumentar su producción.Los grandes perdedores han sido, nuevamente, los del Sur Global. Alrededor del 30% del comercio mundial de fertilizantes pasa por Ormuz. Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el impacto de la guerra de Irán, pero muy especialmente el cierre del estrecho, podría empujar a hasta 30 millones de personas a la pobreza.Los periodistas Ignacio Fariza y Patricia R. Blanco explican los diferentes escenarios y sus causas.¿Cómo escuchar Hoy en EL PAÍS?Puedes escucharlo cada mañana en la web de EL PAÍS:Hoy en EL PAÍSEn tu plataforma de podcast favorita:Spotify | Apple Podcasts | Youtube | iVoox |PodimoTambién puedes pedírselo a tu altavoz inteligente:AlexaSi tienes quejas, dudas o sugerencias, escribe a defensora@elpais.es o manda un audio a +34 649362138 (no atiende llamadas).
Quién ganó y quién perdió en Ormuz
El cierre del Estrecho ha supuesto al mismo tiempo beneficios millonarios a productores de petróleo y la ruina a consumidores del Sur Global









