Es, sobre todo, músculo. Nunca ha sido un buen actor, aunque un reputado crítico, probablemente bastante despistado el día que lo escribió, aseguró que podría ser el próximo Marlon Brando. Suelta por su boca los peores insultos hacia sus compañeros -llamó "perezoso y codicioso" a Bruce Willis, le han acusado de maltratar a los extras de la serie Tulsa King…-. Ha aceptado ser enviado presidencial de Trump en Hollywood. Y, lo peor de todo, con el gran éxito de su carrera, Rocky, arrebató el Oscar nada menos que a Taxi Driver, Todos los hombres del presidente y Network.PublicidadSylvester Stallone es la mejor representación del músculo de Hollywood, un actor de cine de acción con un inexplicable éxito y con una fortuna colosal. Según Celebrity Net Worth, su patrimonio es superior a los 400 millones de dólares. Una montaña de dinero que empezó a crecer con Rocky (John G. Avildsen, 1976) a puñetazo limpio.Ejemplo de resistenciaA pesar de tantos episodios deplorables a sus espaldas, se puede decir algo bueno de Stallone, es un ejemplo de resistencia y trabajo duro en el mundo del cine. Decidido a ser actor para terminar de pagarse los estudios de arte dramático y tras unos oscuros días viviendo en la calle y con solo 20 euros en el bolsillo, aceptó participar en una película porno, El semental italiano (Morton Lewis, 1970), con la que salió adelante.Aguantó un tiempo más sobreviviendo gracias a pequeñísimas colaboraciones en algunas películas y sobre todo a la generosidad de una novia que trabajaba como camarera, hasta que el 24 de marzo de 1975 vio la pelea Muhammad Ali contra Chuck Wepner que, aún no lo sabía, cambiaría su vida. Esa misma noche se encerró, pintó las ventanas de su casa de negro, cortó el teléfono y la electricidad, y, literalmente, a la luz de las velas durante tres días (hay fuentes que alargan ese tiempo a una semana) y sin descanso escribió el guion de Rocky.PublicidadRocky y Rambo Luego peleó para ser el protagonista de la película. Los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff (detrás de películas como Toro salvaje y Uno de los nuestros) le ofrecieron 350.000 dólares por los derechos, que él rechazó porque no le querían como actor. Finalmente, después de un considerable recorte de presupuesto, comenzó el rodaje con él en el papel del ya legendario Rocky Balboa. Lo hizo por un salario de 23.000 dólares, que más tarde se multiplicaron y multiplicaron en siguientes entregas."El personaje que vemos es simplemente un actor poco convincente imitando a un tarado", escribió el crítico de The New York Times. Así arrancó su indescifrable leyenda, mantenida después sobre otras interpretaciones que ni siquiera han superado un poco a aquella.PublicidadEn 1982 llegó su segundo gran triunfo, Rambo (Ted Kotcheff), donde daba vida a un veterano de la guerra que se lanzaba a una fiera venganza, alimentada por las torturas que sufrió en Vietnam, contra los policías que le acosaban. El hombre mata y mata, la película es violencia pura y dura, adornada con el físico de Stallone, eso sí, excepcional para este tipo de cine. Aquí cobró 3,5 millones de dólares.Cobra (George Pan Cosmatos, 1986), un horror plagado de cadáveres; Tango y Cash (Andrei Konchalovsky, 1989) y su insaciable violencia, la superficial Demolition Man (Marco Brambilla, 1993), la desastrosa El especialista (Luis Llosa, 1994) o Cop Land, de James Mangold, (en ésta Stallone salvaba la dignidad) han sido otros de sus títulos emblemáticos, al lado de la saga de Los mercenarios, que arrancó en 2010, con toda la testosterona de Hollywood reunida."La percha no funcionó"Hijo de un peluquero que, según el propio actor, le maltrataba, y de una madre, Jacqueline France Labofish, astróloga, trapecista, locutora de peleas de lucha libre femenina y peluquera, que llegó a decir que "la única razón por la que estás vivo es porque la percha no funcionó o porque rebotar por las escaleras no hizo que te perdiera. Si realmente hubiera habido algo mal en tu cerebro, definitivamente habría abierto la ventana, te habría puesto en el alféizar y habría dejado que te congelases, porque te estaría haciendo un favor". Sylvester Stallone también ha sido un resiliente ante las agresiones familiares y la ausencia de cariño de sus padres. Progenitores que oscurecieron una de las mejores noches de su vida, cuando recogió el Oscar al mejor actor por Rocky. "Me dieron un asiento en primera fila, e invité a mi madre", dijo. Esta no le acompañó porque no tenía otra entrada para su peluquera. "Quieres que vengan las personas a las que amas y que te rechazaron; ahora estás aquí, en los Oscar, y ellos no quieren venir. Te das cuenta, en ese momento, de que nunca, jamás, vas a poder aceptarlo", declaró hace un tiempo.PublicidadUn pasado duro, unos años de juventud de constante pelea para salir adelante y, de pronto, el éxito. Gloria para un actor mediocre, con la parte inferior izquierda del rostro paralizado por los fórceps que usaron en el parto y que le privan de cualquier expresión, y con unos músculos que le colocaron en la cumbre del cine violento de acción. Stallone hoy sigue en la brecha. Amparado por Trump (el actor le calificó como "el segundo George Washington" de la historia) y perseguido por nuevas polémicas (la actriz Pamela Anderson aseguró hace dos años que en los 90 Stallone le ofreció "una casa y un coche a cambio de ser su chica número 1"), continúa alimentando su leyenda. Ah, y por cierto, nunca jamás dijo: "No siento las piernas".