Estos días los iraníes rinden su homenaje a la figura de Alí Jameneí, líder supremo de Irán hasta que el pasado 28 de marzo fuera asesinado por el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que inició una guerra de gravísimas consecuencias para Oriente Medio y el resto del planeta, y cuyo final ahora se negocia. Este domingo, cientos de miles de iraníes participaron en las honras fúnebres de Jameneí, las más multitudinarias celebradas en el país persa desde la muerte en 1989 del ayatolá Ruhola Jomeini, fundador diez años antes de la república islámica. El homenaje a Jameneí, que continuará a lo largo de esta semana, ha permitido al régimen teocrático iraní recalcar quién lleva las riendas del país y subrayar que la paz que se negocia estos días con EEUU no apagará medio siglo de confrontación y odio.PublicidadLa dictadura islámica en Teherán ha aprovechado el espaldarazo internacional que le ha otorgado la estrategia de resistencia a EEUU e Israel, así como el dolor interno por la muerte de Jameneí y otros altos cargos asesinados para afianzar su férrea presa sobre la dispersa disidencia en Irán. Una disidencia que se manifestó con relativa fuerza en las amplias revueltas populares del pasado enero y que ahora, en la sombra, solo pretende sobrevivir a la persecución por parte del régimen, que aprovecha las circunstancias para alinear a los opositores con Washington y el sionismo israelí.Por eso no es extraño que estos días, acallado de momento el estruendo de los bombardeos estadounidenses, se escuchen en las calles de Teherán y de las principales ciudades de Irán llamadas a la venganza y la represalia por la muerte del gran líder chií coreadas por el fracaso de la estrategia de EEUU e Israel en esta guerra. Todo ello mientras en Catar, Suiza, Pakistán y otros lugares, iraníes, estadounidenses y sus intermediarios trabajan contrarreloj para intentar cerrar un acuerdo más o menos sólido antes del 21 de agosto, cuando se cumplirán los dos meses acordados en el llamado memorando de entendimiento firmado el 17 de junio para alcanzar una paz permanente.No aparece Mojtaba Jameneí en el funeral de su padreLos recelos entre los enemigos siguen, no obstante, muy altos y eso se está comprobando en los funerales de Alí Jameneí. Este domingo, aparecieron en público tres de sus hijos orando ante su ataúd, pero no estaba presente Mojtabá Jameneí, su segundo vástago y elegido ya como nuevo líder supremo de Irán a los pocos días del asesinato de su padre. Se han alegado razones de seguridad o la explicación de que Mojtaba podría estar convaleciente de las heridas recibidas en aquellos ataquesLo cierto es que la cúpula de poder iraní se guarda mucho de poner en peligro a su número uno, a quien el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha prometido asesinar también. Y aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, ha redoblado estos días sus presiones sobre Israel para que no ataque Irán ni atente contra sus líderes en estos delicados momentos, es evidente que Netanyahu no dejará pasar ninguna oportunidad para acabar con Jameneí hijo si se pone a tiro.PublicidadSegún citó la agencia Reuters de fuentes cercanas al nuevo gran imam, Mojtabá recibió serias heridas en las piernas y su rostro pudo quedar desfigurado en los ataques aliados. No ha sido esto obstáculo alguno para que la nueva dirigencia de Irán muestre un mayor radicalismo y osadía en sus acciones, tal y como ha demostrado con sus reiterados golpes contra intereses de EEUU o sus aliados en el Golfo Pérsico. Jameneí padre era mucho más prudente en este tipo de respuestas y en ningún momento puso en jaque la seguridad en el Golfo Pérsico ni amenazó los mercados mundiales de hidrocarburos.La semana de funerales en honor de Alí Jameneí, sus familiares también asesinados y las otras altas figuras militares, políticas y religiosas muertas en los ataques de EEUU e Israel está sirviendo de catarsis en Irán, pero también es un poderoso mensaje para sus enemigos: podrá alcanzarse un acuerdo de paz estable, pero el conflicto no ha terminado ni mucho menos e Irán no es quien ha salido peor parado, al menos moralmente.Y al igual que Israel busca la obliteración del régimen islámico, los ayatolás al frente de Irán han prometido la aniquilación del Estado sionista. Por eso, los lemas más coreados en el funeral de Jameneí están siendo aquellos que piden la muerte para Estados Unidos, Israel y el propio Trump, el mismo que tantas veces desde que comenzó la guerra amenazó con devastar Irán y llevar a este país a la edad de piedra. Netanyahu esta semana también subrayó que la guerra no había terminado. En absoluto, “nunca acaba”, precisó, y prometió que Israel buscará una “victoria total” sobre Irán y sus aliados del Eje de Resistencia.PublicidadRehabilitado el Eje de ResistenciaEste movimiento abarca a combatientes chiíes de todo Oriente Medio, desde Gaza, a Líbano; desde Irak y Siria hasta el Yemen. Precisamente en los funerales de Jameneí han estado presentes, en una evidente muestra de respeto, pero también de desafío, representantes de esas fuerzas proiraníes, entre ellos los hutíes yemeníes, un grupo rebelde con el que la acción conjunta de EEUU y Arabia Saudí no ha podido acabar y que ha amenazado con repetir en el paso de Bab el Mandeb, que separa el mar Rojo del océano Índico, el cierre acometido en esta guerra por Irán en el estrecho de Ormuz. La principal arma que, según se ha demostrado, tiene Teherán.La ofensiva lanzada por EEUU e Israel con Irán tenía como objetivo también acabar con el Eje de Resistencia y por eso Tel Aviv lanzó el 2 de marzo su propia guerra en el sur de Líbano para combatir a Hizbulá y cumplir sus propios planes hegemónicos. Pero en estos casi cuatro meses de guerra, el ejército israelí no ha logrado eliminar a esa milicia chií y sus victorias en la invasión se reducen a más de 4.300 libaneses asesinados y más de un millón de desplazados, muchos de los cuales no podrán volver a sus tierras, de donde los judíos no tienen intención de retirarse.Si antes de la guerra había disensión en esos grupos del Eje de Resistencia, especialmente tras la caída en 2024 del régimen aliado de Bachar al Asad en Siria, con el actual conflicto y el fracaso estratégico de EEUU en Irán, la cohesión del internacionalismo chií se ha incrementado. La consistencia de esta alianza dependerá ahora del apoyo que Teherán vaya a dar a Hizbulá en Líbano, donde la retirada israelí estaba incluida en el primer punto del memorando de entendimiento suscrito con EEUU.Israel ya ha insistido en que no se retirará de las zonas ocupadas en el sur libanés. Si Irán, en virtud de los beneficios económicos que puede obtener de la apertura del estrecho de Ormuz y la paz con EEUU (con 300.000 millones de dólares de compensaciones en el aire), se olvida de sus amigos proiraníes, estos no lo perdonarán y además crecerá la presión de los enemigos de Teherán en la región, no solo los israelíes, sino también de los países del Golfo Pérsico, especialmente de Arabia Saudí.Una semana de tensa espera en las negociaciones con EEUUDe momento, las espadas siguen en alto en este paréntesis que está suponiendo el funeral de Jameneí. Las conversaciones oficiales entre Irán y EEUU se han pausado y cualquier ruptura del alto el fuego ahora desataría una conflagración muy difícil de contener.Las exequias empezaron el viernes con un homenaje en el que tomaron parte, entre otros, los primeros ministros de Pakistán y Armenia; los presidentes de Irak, Tayikistán y Georgia, los primeros ministros de Pakistán y Armenia, así como enviados de China, Rusia, Irak, Siria, Líbano, Afganistán y Arabia Saudí. Las ceremonias siguieron a lo largo del sábado y domingo, y este lunes el cortejo fúnebre recorrerá las calle de Teherán.El cuerpo será llevado a la urbe sagrada de Qom el martes; al día siguiente estará presente en las ciudades santas iraquíes de Najaf y Kerbala y, finalmente, el jueves Jameneí será enterrado en Mashad, localidad del este iraní, en el mausoleo del ayatolá Reza, el octavo imam del chiísmo.PublicidadY el forzado silencio de la disidenciaMillones de personas habrán participado en estas exequias que, durante mucho tiempo, reforzadas por las masacres de las bombas estadounidenses e israelíes, acallarán los ya débiles ecos de la disidencia iraní. Más aún con la oleada de detenciones y represión interna desatadas por el régimen islamista aprovechando la guerra y la lucha contra el espionaje israelí y estadounidense en el marco del conflicto. Cerca de la mitad de los detenidos lo son por sus supuestas afinidades con Israel.Además, se ha incrementado el número de ejecuciones desde que empezó la guerra, el mejor elemento de disuasión para los críticos. Si el año pasado en Irán fueron llevadas a cabo 2.159 ejecuciones (la cifra más alta desde 1989), el numero de muertos a manos del régimen en lo que va de año se ha disparado, sobre todo con las revueltas de enero, donde murieron hasta 7.000 personas, según la ONG HRANA, con sede en EEUU. A esas cifras se añade la represión en curso por la guerra. El número de ejecutados, torturados y desaparecidos es en este momento imposible de definir.Según la Red de Derechos Humanos del Kurdistán, citada por la cadena BBC, el régimen islámico ha aumentado el uso de la pena de muerte no para acabar con una amenaza, sino para reafirmar su autoridad. “En un momento en el que afronta múltiples crisis internas y externas, el régimen intenta, al intensificar la represión y aumentar las ejecuciones, hacer una demostración de poder y proyectar un mensaje: 'Sigo aquí y sigo controlando la situación'”, afirmó a la BBC el activista Kaveh Kermanshahi, de la citada red de derechos humanos.PublicidadSi al principio de la guerra, Trump llamaba a la población iraní a levantarse contra sus opresores del régimen, lo cierto es que las palabras y acciones del presidente estadounidense solo han desencadenado más persecución y muerte en Irán.La represión no es solo iraníNo es éste el único país que ha aprovechado la guerra para apretar el cerco de sus disidentes. Bajo similares premisas de combatir las quintas columnas en sus respectivos territorios, los países del Golfo Pérsico están presionando a quienes denuncian la complicada situación de los derechos humanos en tiempos de guerra y cientos de simples críticos que han expresado su opinión en las vigiladas redes sociales han sufrido detenciones, procesos judiciales y, en el mejor de los casos, deportaciones, siéndoles privada su ciudadanía.Este mismo domingo, el Tribunal Penal Supremo de Baréin abrió un juicio contra 19 ciudadanos acusados de integrar grupos terroristas, espiar para Irán y orquestar el derrocamiento del Gobierno de ese Estado árabe. Estos acusados, todos chiíes, son solo parte del medio centenar de personas detenidas por su supuesta relación con Irán desde que comenzaran los ataques iraníes con drones y misiles contra bases estadounidenses e infraestructuras energéticas en Baréin.En junio pasado, el Gobierno de Baréin revocó la nacionalidad de 69 personas, de ellos 33 niños, algunos de ellos de ascendencia iraní y todos de credo chií. Hace poco menos de un mes, un tribunal de Baréin condenó a diez años de cárcel a doce personas por supuestamente simpatizar con Irán en este marco de la guerra. Guerra, represión e injusticia, tres grandes aportaciones de la era Trump a la estabilidad de Oriente Medio.
El homenaje a Jameneí reafirma a los iraníes ante EEUU e Israel y evidencia la solidez de la dictadura islámica
El proceso de paz con EEUU se plantea incierto en Irán, con la población unida en las exequias de su líder supremo, pero muy lejos de su redención del yugo islamista....










