La FIFA está probando en la actual Copa del Mundo una pausa de tres minutos en cada tiempo que a muchos aficionados nos tiene soliviantados. A mí, por dos razones: por su efecto en el juego, frenando al equipo que va bien y aliviando al que va mal, y por el nombrecito que se le ha dado: cooling break, que Fundéu RAE ha recomendado traducir para el ámbito hispanohablante como pausa para hidratación y otros llaman pausa para refrescar.

¡De nuevo el eufemismo y la perífrasis como motores principales de la evolución lingüística! ¿Es la salud de los futbolistas lo que promueve la norma o es la salud financiera del negocio? Los críticos sospechamos que, más que la hidratación de los jugadores, que siempre se han refrescado acercándose a los utilleros en la banda cuando el juego se lo permitía, la FIFA y su líder, Gianni Infantino, buscan la hidratación de las cadenas de televisión, que les han pagado cantidades ingentes por los derechos de retransmisión del espectáculo. Seis minutazos de publicidad televisiva en momentos de grandes audiencias es un manguerazo superhidratante en cualquier cuenta de resultados. Las de las televisiones y las de la propia FIFA. Más justo y preciso hubiera sido ponerle el nombre de advertising break (pausa publicitaria).