La Iglesia en Nicaragua sostiene la fe de los fieles desde “las catacumbas de la prudencia” en medio de la persecución atribuida a Daniel Ortega y Rosario Murillo. (EFE)La Iglesia en Nicaragua sostiene la fe de los fieles desde “las catacumbas de la prudencia”, según describió un sacerdote que habló el 3 de julio con ACI Prensa bajo condición de anonimato, en medio de la persecución atribuida a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo y tras la segunda detención del obispo emérito de Estelí, Mons. Abelardo Mata.El caso de Mata agravó esa incertidumbre. De acuerdo con una fuente cercana a la Iglesia consultada por el medio, el obispo “no estaría en casa por cárcel y no se sabe dónde está”, porque no habría regresado a su residencia.PUBLICIDADEl presbítero explicó que el silencio que puede percibirse desde el exterior no responde ni a indiferencia ni a un temor paralizante. Dijo que se trata de “un silencio de prudencia, de profunda responsabilidad pastoral”.El sacerdote afirmó que la dictadura ha relegado la fe al ámbito privado y al espacio “intramuros” de las iglesias, y recordó que varios obispos están exiliados. Sumó a ese panorama la falta de obispos en sedes como Estelí, Jinotega, Matagalpa y Siuna.Fotografía de archivo en la que se registró al obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, uno de los sacerdotes católicos a los que el régimen de Daniel Ortega ha desnacionalizado y catalogado como enemigo de la patria, durante una persecución a la iglesia católica nicaragüense. EFE/Jorge Torres
“Hasta las paredes oyen” en Nicaragua: vigilancia a sacerdotes, homilías bajo sospecha y el riesgo de cárcel o destierro
El asedio policial y las fotos no serían lo único: también exigen reportar salidas y movimientos. Una palabra sobre problemas sociales puede volverse denuncia. La comunicación interna se resiente y la desconfianza crece












