Actualizado a las 13:17h.

La sed es la sensación que domina a la muchedumbre 'amarelha' que toma el estadio Nueva York/Nueva Jersey en los octavos de final. No es tanta la sed de cerveza, refrescos o agua de otra tarde tropical en el valle del Hudson. Es sed ... de Mundial. Brasil, la gran potencia histórica del fútbol, no bebe de la Copa del Mundo desde hace casi un cuarto de siglo, desde 2002, el Mundial de Japón y Corea del Sur. En las últimas cinco ediciones, un equipo europeo les ha echado del torneo. Incluida la humillación del 1-7 contra Alemania en su casa, en 2014. Este domingo, con la 'Seleçao' con menos brillo de estrellas que se recuerda, se topa con otro equipo europeo: Noruega. ¿Cómo se quita la mancha que te han dejado los europeos? Con otro europeo: Carlo Ancelotti. Pero el experimento no funciona: lo desbarata un Haaland que metió a Brasil una cornada doble con sus cuernos de vikingo y que mantiene a Noruega en su sueño futbolístico (2-1).

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