CineHabla Jean-Jacques Annaud, el director franc�s que adapt� la novela del autor italiano. La pel�cula no fue un cl�sico inst�ntaneo. Fue destrozada por la cr�tica y solo se pod�a ver en dos cines. El resto es historiaEl director franc�s en un estreno en MadridEfeGiuseppina Manin (Corriere della Sera)Actualizado Domingo,

julio

21:30Parec�a un fracaso. Su estreno en EE. UU., en septiembre de 1986, pas� casi desapercibido. Un mes despu�s, en Italia, El nombre de la rosa, de Jean-Jacques Annaud, fue destrozada por la cr�tica. �De forma tan violenta que me ocultaron los peri�dicos italianos�, recuerda el director franc�s. Hace un mes radiografi� los problemas de la pel�cula y su adaptaci�n en La Milanesiana -un festival cultural- con motivo del 45 aniversario de la publicaci�n de la novela de Umberto Eco y del 40 aniversario de la pel�cula.�El fracaso parec�a tal que solo dos cines, uno en Roma y otro en Mil�n, la proyectaban. Pero en unas semanas todo cambi� y la pel�cula se convirti� en la m�s taquillera de la temporada. Desde entonces, contando las emisiones televisivas, la han visto casi mil millones de personas en todo el mundo�.Para saber m�s Una novela polic�aca teol�gica era, en efecto, todo un reto Me enamor� de ella nada m�s leerla. S� griego antiguo y en mi mesilla de noche ten�a la Po�tica de Arist�teles, pieza clave de la historia. Adem�s, me apasiona la Edad Media. Me dije: este libro est� escrito para m�. A trav�s de Gasset, el editor franc�s, solicit� inmediatamente los derechos.�Por qu� pasaron cinco a�os hasta el primer 'acci�n'?El tema era complejo, se hablaba del conocimiento prohibido, de la imposibilidad de conocer la verdad... Hicieron falta 17 guiones hasta dar con el adecuado. Y visitamos 300 abad�as para luego inventarme la m�a, tal y como hab�a sucedido en la mente de Eco. Con quien, mientras tanto, nos hab�amos hecho amigos.�C�mo lo conoci�?Estaba en Par�s, me llam� para pedirme que lo acompa�ara al aeropuerto. Fui a recogerlo al hotel y vi recortarse en las escaleras la sombra de Sherlock Holmes, con gorra, capa y pipa. Enseguida comprend� que ten�a ante m� a un hombre ingenioso y burl�n. Empezamos a vernos, conoc� a su familia, a su brillante esposa Renate. Su hijo Stefano se convirti� en mi asistente en el plat�.�Intervino Eco alguna vez en su trabajo? Se cuid� mucho de hacerlo. �Este es mi libro�, me dijo, �esa ser� tu pel�cula. Haz con ella lo que quieras, incluso un musical�. As� era �l: culto, serio, hedonista. Muy orgulloso de ser el presidente del festival de la trufa.Al final, la pel�cula result� muy diferente de la novela.Traicion� el libro, pero respet� al autor. Una vez terminado el montaje, Umberto, si no hubiera estado convencido, podr�a haber retirado su firma. Pero la dej�. �Es cierto que se qued� perplejo con Connery para el papel de Baskerville?Vino al plat�, fue a visitarlo a su caravana. Sali� p�lido como un trapo. �Es muy competente�, me dijo, �sabe de todo de f�tbol�. Yo tambi�n al principio ten�a muchas dudas. La etiqueta de 007 era demasiado pesada, corr�a el riesgo de eclipsar al fraile investigador. Pero en cuanto Sean empez� a leer sus l�neas, comprend� que era justo lo que ten�a en mente. El carisma hizo el resto, incluso Eco qued� entusiasmado. En La Scala acaba de estrenarse la �pera de Francesco Filidei basada en 'El nombre de la rosa'.No he podido verla, pero espero poder hacerlo cuando vaya a Par�s. Tengo mucha curiosidad por esta nueva versi�n. Los cl�sicos se mantienen fieles a s� mismos, aunque se expresen en diferentes lenguajes. En el encuentro de Mil�n, en el Anteo [el palacio del cine], conversar� con Mario Andreose, editor y amigo de Eco, y con Milo Manara, autor de una versi�n en c�mic de la novela. Otro lenguaje m�s.La pel�cula termina con el incendio de la abad�a. Su primer �xito fue 'La guerra del fuego', el �ltimo 'Notre Dame en llamas'. �Es el fuego una constante en su obra?El fuego es fascinante, impredecible. El peor de los demonios. El villano perfecto del cine.�Cu�l es su pr�ximo proyecto?Hay muchos, pero todos est�n congelados. Para el cine es un momento complicado: en EE. UU. est� paralizado por los aranceles; en Europa, por la falta de salas adecuadas. Las mejores que he visto hoy en d�a est�n en China. All�, de hecho, al cine le va muy bien.