Los gatos que salen a la calle tienen una mejor memoria. (Foto referencial: Pixabay) Detrás de la aparente independencia de los gatos se esconde una capacidad que continúa sorprendiendo a la ciencia. Aunque muchos creen que estos animales olvidan con facilidad, diversos estudios indican que su memoria funciona de una manera muy distinta a la humana y está estrechamente ligada a la información que reciben a través de sus sentidos y de las experiencias que viven cada día. Más que almacenar recuerdos como si fueran una lista, los felinos construyen su memoria a partir del entorno que los rodea. Los espacios que frecuentan, los aromas que identifican, los sonidos que asocian con determinados momentos y las rutinas que repiten forman un mapa mental que les permite orientarse, anticipar situaciones y reconocer personas o lugares incluso después de largos periodos. Ese mecanismo explica por qué, en muchas ocasiones, un gato parece recordar mucho más de lo que imaginamos.