Tras conseguir estabilizar el incendio la noche del sábado, los efectivos de Bombers y de la Unidad Militar de Emergencias han pasado la noche enfriando y mojando las zonas más afectadas por el fuego de las Gavarres. Eduard Martínez, jefe operativo de guardia de Bombers de la Generalitat, ha explicado desde el centro de control situado en la Bisbal de l'Empordà que este domingo no se pasará a la fase de control.Lee tambiénTras levantar el confinamiento de los pueblos cercanos y permitir el regreso a casa de los residentes en las urbanizaciones que fueron desalojadas, los trabajos se centran ahora en dos puntos. La llegada de la marinada por la tarde, fortalecida por la ola de calor, la segunda de este verano, pone en peligro el lado nordeste, que ayer ya dio algún susto hacia con carreras de llamas hacia la C-66 que une la Bisbal y Mont-ras. Ahí se destinan buena parte de los efectivos, unos 400. El otro enclave delicado está en el flanco derecho, el que podía haber generado una auténtica tragedia natural con 30.000 hectáreas de potencial quema en dirección a Girona y Llagostera. Martínez ha explicado que el perímetro del incendio alcanza los 40 kilómetros y el 70% de la crosta ya está bien trabajado para evitar más sustos. “No estamos al nivel de riesgo de ayer, pero nos quedan muchas horas de guardia”, ha sostenido el jefe de guardia de Bombers.