El incendio de Girona, que se expande por el macizo de Les Gavarres, escapa todavía al control de los Bomberos y ha alcanzado durante la noche algunas casas de las urbanizaciones de la localidad costera de Calonge. Con un viento del norte, la tramontana, que no para de soplar, ha arrasado por ahora unas 2.300 hectáreas.

Más de 400 efectivos de Bomberos han combatido las llamas para evitar el avance del fuego en su flanco derecho, para que no se propague hacia el interior de Les Gavarres (con más de 10.000 hectáreas forestales), pero al mismo tiempo han tenido que lidiar con la llegada de las llamas a Calonge. Algunas casas de las urbanizaciones de Mas d’Ambrós y Cabanyes han quedado afectadas.

“El espectáculo era dantesco”, ha reconocido el alcalde de Calonge, Jordi Soler, que ha relatado la algustia de los vecinos durante la noche y ha cifrado en siete u ocho las casas afectadas. La mayoría de ellas han visto arder vallas, jardines y ventanas, y al menos dos hogares –uno en la urbanización y otra masía rural– han quedado arrasadas. Soler ha explicado que los daños son por ahora materiales, y que no hay personas heridas.

De hecho, la proximidad de las llamas ha llevado a algunos vecinos de los barrios de Cabanyes y Mas d’Ambrós a abandonar sus hogares pese a las órdenes de confinamiento. Unas 120 personas han dormido en el Pabellón Municipal de la localidad. Los Bomberos, sin embargo, insisten en que quedarse en casa con puertas y ventanas cerradas es la estrategia más segura.