El empresario Sergi Valverde asegura que su compañía, llamada Tensor Medical, tiene contratados 45 empleados y que solo 9 son humanos. El resto –es decir, 36– son trabajadores digitales. No existen en el plano real, solo dentro de la pantalla. Cuando el ordenador está encendido, ellos siempre están disponibles. Hacen las tareas autónomas que les han sido ordenadas pero no son de carne y hueso, no cobran y tampoco enferman. Son los llamados digital workers o trabajadores digitales. Son la última tendencia en el mundo de la inteligencia artificial (IA). Algoritmos con altas capacidades de autonomía, incluso más que los llamados agentes de IA, estos sí más extendidos entre las grandes empresas.Según la consultora Accenture, solo el 8% de las grandes empresas ha logrado llevar la inteligencia artificial a gran escala más allá de las pruebas“Son como trabajadores junior, asistentes que hacen búsquedas de información, que organizan las agendas, que coordinan procesos, que envían correos electrónicos, que ejecutan tareas repetitivas... Eso sí, siempre hay alguien que supervisa su función”, comenta Valverde. Esta tendencia de “cotrabajadores” todavía es incipiente pero empresas más avanzadas como Tensor Medical ya empiezan a confiar en este avance tecnológico. En Barcelona, la compañía Nodus está especializada en brindar asesoramiento sobre esta transición. “Ayudamos a las empresas a desplegar los trabajadores digitales en su estructura operativa. No solo nos limitamos a programar la ejecución de tareas sino que diseñamos toda la coordinación entre personas humanas y trabajadores digitales”, comenta Albert Pijuan, consejero delegado de Nodus. La compañía ha desarrollado un software propio capaz de gestionar todas estas tareas. Más allá de la tecnología, Pijuan apunta que es muy recomendable aplicar un protocolo de gobernanza con el objetivo organizar el flujo de trabajo interno y dejar clara la responsabilidad hacia terceros sobre las decisiones que toman los digital workers.Un trabajador utilizando una herramienta de IANacho VeraSegún Nodus, la incorporación de los trabajadores digitales representa un punto de inflexión dentro de la empresa. “Supone la creación de organizaciones híbridas: las personas reales aportan criterio, decisión y visión, ofrecen que los digital workers aporten capacidad, velocidad y consistencia”, asegura Pijuan, quien añade que empresas como Parlem Telecom y Olimpfruit ya utilizan su tecnología.La tendencia todavía es incipiente pero demuestra que la IA ya no es solo texto y tareas aisladasLa tendencia todavía no se observa a gran escala. De hecho, grandes consultoras del sector tecnológico todavía no están utilizando esta tecnología.En el caso de la estadounidense Accenture, Alberto García Arrieta, responsable de Digital Core, comenta que “estamos trabajando en ello, aunque con un enfoque distinto al que se está abordando en otras compañías. Más que hablar de trabajadores digitales como si fueran una réplica de las personas, nosotros lo entendemos como un paradigma de software nuevo”. En el caso de esta consultora, se está llevando a cabo una fuerte apuesta por los agentes de IA. De hecho, la firma ha abierto en Barcelona un centro de IA agentiva especializada en la implantación de esta tecnología. En todo caso, García Arrieta quiere dejar claro que, “en cuanto a su autonomía, estos sistemas pueden asumir más tareas dentro de unos límites definidos, pero siempre forman parte de un diseño gestionado por las personas”.Los ‘digital workers’ ejecutan y coordinan tareas dentro de la estructura de las compañíasEn el caso de la consultora japonesa NTT Data, la implantación de trabajadores digitales tampoco está extendida pero fuentes de la organización en Barcelona reconocen que “la IA está dejando de ser solo texto o automatización de tareas aisladas. Está evolucionando hacia sistemas con presencia emocional, corporal y social, cada vez más integrados en el día a día: desde educación y salud hasta movilidad y servicios públicos”. Según la compañía tecnológica, “estamos pasando de IA funcional a IA relacional y eso cambia completamente cómo diseñamos experiencias, servicios y modelos de negocio”, concluye.Redactora en la sección de Economía desde el 2015. También estuvo en la sección de Internacional. Graduada en Periodismo y Derecho por la UPF. Hoy escribe de economía digital y empresas en crisis