LONDRESEsperando al elusivo tapiz de BayeuxEl gran acontecimiento artístico del año en Londres va a ser la ansiada llegada el 10 de septiembre al Museo Británico del milenario tapiz de Bayeux, prestado por el Estado francés que lo tiene en un museo de Normandía, y que por primera vez en la historia será exhibido en el Reino Unido, con todas las entradas agotadas en pocas horas como si se tratara de un concierto de Taylor Swift. Pero mientras tanto, para abrir boca, los visitantes a Londres disponen este verano de unos cuantos aperitivos gourmet.Cien obras de Henry Moore, entre ellas esculturas de gran tamaño, están desplegados a lo largo y ancho de los Kew Gardens (los Jardines Botánicos de la capital inglesa) en la mayor exposición al aire libre del artista, que muestran cómo la naturaleza y el paisaje fueron fuente de imaginación para sus formas icónicas y su monumental legado.La Tate Modern ha reunido paralelamente treinta de las obras más representativas de Frida Kahlo, que ponen a la luz sus múltiples facetas como intelectual, artista moderna, activista política y esposa. Frida, la creación de un icono muestra también dos centenares de joyas, fotografías y ropa de sus contemporáneos y sucesores, para explicar el impacto, el poder transformador y la influencia que ha tenido la singular artista mexicana, y cómo se ha convertido con el tiempo en una marca global que combina su estilo, su imagen y su persona.El cien aniversario de Marilyn Monroe –también un icono, pero de naturaleza muy diferente– es celebrado por la National Portrait Gallery con una exploración de su vida, su carrera cinematográfica y su legado a través de fotografías y retratos suyos realizados por algunos de los más célebres artistas del género de los siglos XX y XXI, como Andy Warhol, Pauline Boty, James Gill, Marlene Dumas, Rosalyn Drexler, Audrey Flack, Cecil Beaton o Philippe Halsman. La exposición reúne también objetos personales de la actriz como vestidos y guiones de sus filmes, que ayudan a entender a la mujer que había detrás de su imagen pública.Anish Kapoor presentó su primera exposición londinense en la Hayward Gallery del Southbank Centre hace casi treinta años, y ahora vuelve al mismo museo con una serie de obras inmersivas que ocupan las paredes, los suelos y hasta los techos de la totalidad de las salas del edificio, en una potente demostración de la imponente fuerza de su obra.NUEVA YORKLa democracia, vista como obra de arteNueva York tiene de todo, como en botica. Pero este verano presenta características algo diferentes por la conmemoración del 250 aniversario de la fundación de EE.UU. como tal. Al margen de los grandes éxitos, esta conmemoración también se refleja en los museos con exposiciones que exploran la evolución de un país que se halla bajo una deriva autoritaria, con un presidente que aspira a ser un rey absolutista, que no atisbaron los padres fundadores.“¿Por qué es importante la democracia? ¿Qué oportunidades ofrece? ¿Cómo se manifiesta en la práctica? ¿A quién representa?”. Estas y otras preguntas articulan Democracy matters, (la democracia importa), dinámico diálogo visual en la New York Historical con motivo del cumpleaños de EE.UU. La visita permite pasear luego por Central Park, bosque monumental y exposición viva.Para completar esta indagación histórica se puede ir luego a la Biblioteca Pública, la famosa de los leones, y observar cómo artistas contemporáneos reflexionan sobre el We the people (nosotros, el pueblo), frase que aparece al comienzo del preámbulo de la Constitución, adoptada en 1787.Una estatua de Jefferson, en 'Democracy matters', en Nueva York. Nora Quintanilla / EFEBajo el título El arte como declaración se expone una selección de fotos, dibujos, vídeos y objetos que reflexiona sobre cómo los artistas estadounidenses de las últimas décadas han replanteado y reimaginado las promesas contenidas en los documentos fundacionales del país (algunos de esos documentos, entre ellos una copia manuscrita de la Declaración de Independencia realizada por Thomas Jefferson, se exhiben en dos espacios dedicados a la historia situados en la planta inferior).En un territorio más clásico, en el Met continúa la exposición sobre la moda o la de Giacometti en el templo de Dendur. No lejos de ahí, hacia el norte en Manhattan, en el Guggenheim, se recrea una historia del pop, desde 1960 hasta ahora, que arranca con Andy Warhol hasta el momento más presente y donde se reinterpreta el consumo de cultura y los medios masivos de comunicación.Hacia el sur, el MoMa reúne una extraordinaria selección de la obra de Duchamp, trazando su enorme influencia en el arte conceptual.PARÍSCalder: eppur si muoveA París parece no afectarle el cierre del Pompidou por obras y sigue exhibiendo un envidiable músculo museístico este verano. La gran cita de la temporada es Calder. Soñar en equilibrio, la exposición que la Fondation Louis Vuitton consagra al escultor estadounidense, una de las más completas jamás consagradas al artista, con unas 300 obras, entre móviles, stabiles, dibujos, joyas y el célebre Cirque Calder, coincidiendo con el centenario de su llegada a París y con el cincuentenario de su muerte, en 1976.El renovado Grand Palais concentra, hasta el 26 de julio, otro de los grandes acontecimientos con Matisse 1941-1954, una amplia retrospectiva centrada en los últimos años del pintor francés, cuando, limitado físicamente, revolucionó el arte moderno con sus recortes de papel, vitrales y composiciones de una libertad inédita. Otro plato fuerte del centro es la gran retrospectiva de la sueca Hilma af Klint hasta el 30 de agosto.La muestra de Calder. Luc Castel / GettyEn el Louvre, la exposición Miguel Ángel / Rodin. Cuerpos vivos, hasta el 20 de julio, propone un sugestivo diálogo entre dos gigantes de la escultura separados nada menos que por cuatro siglos. El recorrido explora cómo ambos concibieron el cuerpo humano como un organismo en tensión permanente, capaz de transmitir movimiento, emoción y fuerza espiritual.Por su parte, el Museo de Orsay dedica una gran muestra –hasta el 19 de julio– a Renoir y el amor, una revisión de la obra del impresionista a través de su representación de los afectos, la intimidad y la belleza cotidiana.Completan el panorama la muestra Clair-obscur, hasta el 24 de agosto, en la Bourse de Commerce-Collection Pinault, centrada en la creación contemporánea, así como la exposición dedicada a Lee Miller (hasta el 2 de agosto) en el Museo de Arte Moderno de París . Y para los mitómanos: Bad Bunny se incorpora como figura de cera al museo Grevin.ROMAMaravillas en plena metamorfosisNo existe un lugar mejor para acoger una exposición sobre la huella de Ovidio en la historia de la cultura occidental que la Galería Borghese. En la villa romana acaba de inaugurarse Metamorfosis. Ovidio y las artes, una muestra que, tras pasar por el Rijksmuseum de Ámsterdam, llega a su lugar natural, en diálogo con las obras maestras de Bernini, inspiradas precisamente en los mitos narrados por el poeta latino. El diálogo entre los préstamos internacionales y las piezas de la colección Borghese convierte la exposición en una maravilla. El único inconveniente es que la muestra solo puede visitarse con la entrada ordinaria de la Galería Borghese, que suele agotarse con bastante antelación.'Metamorfosis. Ovidio y las artes', en Roma. Alberto Novelli @albertonovellip / Otras FuentesEn el Palacio Venezia, el edificio que Mussolini eligió como sede de su gobierno, puede visitarse una exposición construida en torno a un único cuadro: La Magdalena de Piero di Cosimo. Esta obra maestra del pintor florentino se convierte en la puerta de entrada a la vida cotidiana de las mujeres de la Florencia del siglo XV.En Roma, el arte contemporáneo sigue luchando por conquistar su espacio, incluso en pleno corazón de la ciudad imperial. Un buen ejemplo es Rhinoceros, el proyecto cultural impulsado por Alda Fendi y diseñado por el arquitecto Jean Nouvel, frente al Foro Boario. Aquí debuta en Italia el brasileño Rodrigo Torres con Água mole em pedra dura, una exposición de esculturas de cerámica, pinturas y dibujos que reflexiona sobre la relación entre la materia, el tiempo y la transformación, en un diálogo ideal entre Roma y Río de Janeiro.BERLÍN Y MUNICHMiradas a la Alemania de entreguerrasLa fascinación por los años veinte vividos en Berlín no cesa. Este verano la Neue Nationalgalerie de la capital alemana alberga la exposición Ruina y auge: Berlín 1910-1930, en la que presenta una selección de pinturas de su colección que reflejan las paradojas de esas décadas, marcadas por la Primera Guerra Mundial y por la República de Weimar.Con casi 35 obras de diversos estilos, de Otto Dix a Tamara de Lempicka, de George Grosz a Lesser Ury, entre otros, la muestra recrea la ambivalencia entre glamur y pobreza, y emancipación y extremismos precursores de la Alemania nazi, en el atestado Berlín cosmopolita del momento de la industrialización.Las curadoras Uta Caspary e Irina Hiebert Grun han estructurado el recorrido en un total de tres secciones. La exposición arranca dibujando el dinamismo de la metrópolis en arquitectura, tráfico y vida nocturna; luego sigue con obras que retratan la miseria social y privaciones que sufría la población trabajadora; y concluye más tarde desplegando facetas del anhelo de libertad de las mujeres urbanas y de las personas queer.Bailarina pintada por el alemán Otto Dix, en la muestra de la Neue Nationalgalerie de Berlín. John MacDougall / AfpAsí, comienza con el cuadro Potsdamer Platz, de Ernst Ludwig Kirchner, quien captó el ambiente fracturado ya en 1914; y concluye con la melancólica obra Atardecer sobre Potsdam, de Lotte Laserstein, que refleja el alza del nacionalsocialismo.En una línea similar pero con otro enfoque, la Lenbachhaus de Munich despliega la muestra Una llamada de larga distancia: escenas de la República de Weimar. En las obras expuestas de Käte Hoch, Lotte Jacobi, Max Radler, Grethe Jürgens o August Sander, entre otros artistas de la época, desfilan veteranos discapacitados, mujeres trabajadoras, obreros en paro, vendedores ambulantes y repartidores de octavillas antifascistas. Son, vistas globalmente, escenas cotidianas que desmienten el presunto fulgor de los años veinte.Comisariada por tres expertos del arte, Karin Althaus, Adrian Djukic y Matthias Mühling, la mirada muniquesa a la pintura y obra gráfica del periodo de entreguerras alemán dialoga con la mirada berlinesa sobre las contradicciones sociales, culturales y económicas de aquel tumultuoso Berlín previo a la llegada del nazi Adolf Hitler al poder.Abogado y periodista. Corresponsal de 'La Vanguardia' en Washington entre 1977 y 1994, y en Londres desde 1994.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia
Las mejores exposiciones del mundo
Una guía por la oferta de las principales capitales, con muestras que van de Henry Moore a Calder, pasando por Ovidio o la independencia americana















