Juanma Moreno fue investido presidente de Andalucía el pasado jueves, tras alcanzar un acuerdo de Gobierno con Vox, y programó la toma de posesión del cargo para este domingo, 5 de julio, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Blas Infante, “padre de la patria andaluza”, según consta en el Estatuto de Autonomía.
Para el PP, la coincidencia es “un guiño”, una señal de que Moreno no se apartará de la denominada “vía andaluza” ni del discurso marcadamente andalucista que pronunció en este mismo sitio, el Palacio de San Telmo, hace cuatro años, en aquella jura del cargo con mayoría absoluta. Para las izquierdas, en cambio, es toda una “provocación” del presidente que “ha metido en el Gobierno andaluz a la extrema derecha”, los herederos políticos de quienes “fusilaron a Blas Infante”, quienes “insultan su memoria y desprecian el andalucismo”.
El acto institucional de la jura del cargo, ante unos 500 invitados, no tiene la pompa ni el oropel autoreferencial que tuvo en 2022, ni aquella realización del evento en el que una cámara siguió el descenso del presidente por la escalinata de mármol del Palacio de San Telmo, sede del Gobierno andaluz, acompañado de su mujer.
El primer discurso de Moreno tampoco es el mismo, esta vez venía cargado de argumentos para convencer de que el acuerdo de Gobierno con la ultraderecha y la asunción de todos sus postulados no supondrá un vuelco en las políticas públicas. “Voy a ser fiel a mí mismo y al modelo que ha hecho de Andalucía un referente de entendimiento. Los valores no cambian”, ha empezado diciendo, para subrayar por enésima vez en los últimos tres días que “la vía andaluza de la serenidad y el diálogo sigue”.










