El Reino de Marruecos se ha transformado de un modesto debutante en 1970 a aspirante en la disputa de la Copa del Mundo 2026. Los Leones del Atlas son la admiración del mundo árabe, en materia futbolística. Por momentos despiertan envidia, por el poder que ostentan, pero también admiración. Su pasado pionero en los Mundiales que organizó México tiene un condimento extra que entusiasma a los africanos y los invita a soñar. En el primer mundial en tierras aztecas, a comienzo de los 70, los marroquíes fueron el único representante africano y lograron su primer punto en un histórico empate 1 a 1 ante Bulgaria. En México 1986, la Copa del Mundo de Diego, Marruecos se convirtió en la primera selección africana y árabe en liderar un grupo, al superar a campeones mundiales como Inglaterra, y a equipos con historia como Portugal y Polonia. Perdieron en octavos contra Alemania Federal, pero dejaron una semilla de grandeza que iría germinando. Por ese entonces, en la cabeza de Carlos Salvador Bilardo, ya se intuía un futuro prometedor y los que peinamos canas y nos gusta el fútbol nos acordamos bien cuando afirmó: “Lo dije en 1975, cuando fuimos a jugar la Copa Mohamed con Estudiantes (LP). Acá está el futuro del fútbol. No está en Europa ni en Sudamérica, está en África. Porque la gente todavía juega y tienen equipos fuertes que desarrollan la técnica”.