“Si ellos pudieron asaltar las playas el Día D, yo puedo dar un discurso”. Donald Trump es ese tipo de presidente de EEUU capaz de compararse con los soldados que desembarcaron en Normandía por dar un discurso en una noche amenazada por tormentas. Aquel 6 de junio de 1944 murieron 2.500 estadounidenses; es decir, una media 104 cada hora. Y Trump se compara con ellos, algunos de los supervivientes se encontraban entre los asistentes a los fastos del 250 aniversario en Washington DC organizados a la mayor gloria del presidente y de su agenda ultra.

Así, Trump ha usado sus casi 40 minutos de discurso, que empezó después de las 11.00 de la noche por el desalojo del National Mall de Washington DC por la amenaza de tormentas, a defender una de sus iniciativas legislativas más polémicas y contestadas: la reforma electoral para limitar al máximo el voto por correo y para exigir un documento que acredite la ciudadanía estadounidense para votar con la coartada del bulo del fraude electoral de las elecciones que perdió en 2020 que nunca nadie ha podido demostrar.

“Estados Unidos ha vuelto”, ha dicho Trump, “y queremos mantener la grandeza de Estados Unidos, y lo haremos aprobando la Ley Save América, que implica que todos los votantes deben mostrar un documento de identidad electoral; todos los votantes, todos deben presentar algo llamado 'prueba de ciudadanía', y no habrá voto por correo, salvo en caso de enfermedad, discapacidad, despliegue militar o viaje, y ya no habrá fraude en las elecciones. Es muy sencillo”.