El Gobierno de Venezuela es incapaz de responder como debería a la catástrofe de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que han sacudido el país. Las cifras oficiales hablan de casi 2.600 fallecidos, de los cuales 29 son españoles, y 15.000 desplazados. Tras el secuestro de Nicolás Maduro por parte del Ejército de Estados Unidos y el ascenso de Delcy Rodríguez, parecía que el país estaba levantando cabeza. El Fondo Monetario Internacional corrigió al alza sus previsiones de crecimiento para el país, pasando de una caída del PIB del 3% a un avance del 4% para este año. Un buen comportamiento que, según los expertos de la entidad multilateral, se iba a mantener al alza ya que, para 2027, esperaban que el avance de la economía venezolana llegase al 6%. Algo que, tras esta desgracia, parece que no se va a poder cumplir, debido a múltiples factores.La inflación supone un lastre importante. Pese al buen desempeño de su economía, después de siete años de crecimiento negativo, el país caribeño carga sobre sus hombros el galardón de la nación con la inflación más alta del mundo. Para este año, el FMI prevé que los precios asciendan un 387,4% en el conjunto del año, por lo que la recuperación económica de Venezuela ya partía de una situación muy complicada antes de los terremotos.