Se fue “Alhorni”, llegó el “Colo”, el juez Martínez de Giorgi apartó a los querellantes de la causa Libra, el dólar sigue estable, Toto pateó para 2028 vencimientos por 6000 palos verdes y Argentina –sufriendo– pasó a la siguiente ronda. En estas condiciones, el gobierno puede dormir tranquilo. ¿Es la etapa post Adorni un relanzamiento de la gestión? Seguro es un cambio relevante de funcionarios, pero si representa una nueva etapa está por verse. Una nueva fase implica un giro estratégico y metodológico que nunca es fácil, ni rápido, más allá de las buenas intenciones. Sobre todo, cuando lo que no parece modificarse es la lógica del control de la caja mayor. Un gobierno no se relanza solo porque quiere, sino porque puede. La llegada de Santilli es una buena noticia para el oficialismo dados los atributos personales y políticos del nuevo jefe de gabinete: peronista de origen, ex amarillo, con mucha experiencia, con capital político propio y una excelente relación con muchos gobernadores. Pero eso no alcanza en una administración propensa a los errores políticos no forzados. Todo el affaire Adorni mostró una profunda falta de profesionalismo político, que camino al año electoral puede generar varias sorpresas desagradables.
El Colo, la nueva esperanza blanca
El gobierno vive la unción del nuevo jefe de Gabinete como un relanzamiento. Lo que seguro constituye un cambio relevante no deja de plantear interrogantes sobre el futuro.











