EditorialEl empalme de gobierno debe resolver preguntas y alertas legítimas en este proceso.04.07.2026 21:05 Actualizado: 04.07.2026 23:01 Se cumplen dos semanas de las votaciones de la segunda vuelta presidencial y el país empieza a preguntarse si el empalme entre el equipo del mandatario electo, Abelardo de la Espriella, y el gobierno del presidente Gustavo Petro logrará consolidarse como un eficiente camino institucional y la transición adecuada para enfrentar la crisis fiscal, el deterioro de la seguridad, el colapso de la salud y el fantasma de un apagón energético, entre otros desafíos heredados e inaplazables.Todo porque la opinión pública ha visto que la antesala de este proceso y las primeras reuniones del empalme, que arrancó esta semana de manera oficial, han estado rodeadas de fuertes roces y reclamos generados, en buena parte, por las alertas sobre contrataciones de último momento que está realizando la administración saliente.Históricamente la mayoría de los empalmes, cuya hoja de ruta se encuentra en la Ley 951 de 2005, han transcurrido en un marco de cordialidad y lo que podría llamarse espíritu republicano. Incluso cuando se ha tratado de orillas opuestas. Así fue, por no ir muy lejos, hace cuatro años, cuando finalizaba el gobierno de Iván Duque y se aprestaba a comenzar el del presidente Petro, en el que más allá de las diferencias de enfoque, que son naturales por lo demás en estos procesos, siempre hubo la entrega de información de calidad, precisa y suficiente por parte de la administración que iba de salida.Para ser claros: es necesario que esta sea una transición que se desarrolle en función del bienestar colectivo únicamente. No debería tener mayores complicaciones, se trata de un equipo de trabajo que trae a la mesa el resultado de su labor de cuatro años para que el que lo va a suceder continúe con la tarea de administrar lo que es de todos. De ahí deriva, no sobra recordarlo, la obligación de transparencia en el proceso: la necesidad de que toda la información disponible quede a plena disposición de los nuevos funcionarios.Para ello es clave que la administración saliente entienda que no le hace bien al proceso de empalme, ni al país, seguir adelante con complejos y cuantiosos procedimientos de contratación a pocos días del relevo en la Casa de Nariño, y mucho menos cuando estos han sido objeto de fundados cuestionamientos.Como lo registra hoy un informe periodístico de este diario, existe preocupación por contratos para la compra de radares por la Aerocivil, de cañones de fusil por Indumil, además de otros procesos todavía sin aclarar del todo en la UNGRD, Ecopetrol, el Fomag y la Fiduprevisora.A lo anterior se suman los nombramientos a granel en notarías, sedes diplomáticas y ahora también en la UNP, donde se flexibilizaron los requisitos de ingreso para el cargo de oficiales de la entidad y se tendría previsto vincular en los próximos días a cerca de 6.000 personas para labores críticas como lo es garantizar la seguridad de los funcionarios de la administración entrante.Seguir adelante con estas contrataciones es desconocer que el Estado trasciende a los gobiernos, que en coyunturas así la pregunta es qué es lo que más le conviene al Estado. Y en este mismo orden, lo que está alineado con prioridades de políticas públicas a largo plazo suele, a su vez, corresponderse de mejor forma con lo que más alimenta el bienestar general. Lo contrario con frecuencia está enfocado en logros cortoplacistas que redundan solo en beneficio de ciertos sectores políticos o particulares. Por eso, dejar procesos en curso, con altos niveles de inversión, a una nueva administración que trae sus propias prioridades, las que la gente prefirió en las urnas, acarrea un traumatismo innecesario, además de un riesgo absolutamente inevitable de despilfarrar recursos públicos en momentos en que no hay precisamente una bonanza presupuestal.Es clave que la administración saliente entienda que no le hace bien al proceso de empalme, ni al país, seguir adelante con complejos y cuantiosos procedimientos de contratación a pocos días del relevo en la Casa de NariñoLo que procede es entender lo anterior, atemperar las declaraciones de lado y lado, recordar que el fragor de la campaña electoral ya es cosa del pasado, garantizar que el gobierno saliente entregue la información solicitada de manera oportuna y que ponga en pausa todas las contrataciones que generan alarma o que provocan ausencia de consensos. Es una buena señal, en todo caso, que en medio de la tensión se haya podido llegar a acuerdos mínimos en relación con el cronograma, las mesas técnicas sectoriales y la transparencia que se le dará a la labor que se realice. Pero esto debe traducirse pronto en hechos concretos.Resta un mes de trabajo en el que las apremiantes preguntas y preocupantes alertas formuladas por la comisión de empalme del gobierno entrante deben ser resueltas sin dilaciones por los funcionarios de la administración Petro en un ambiente de rigor, profesionalismo y respeto mutuo. Ese es el ejercicio de responsabilidad que el país espera.EDITORIALeditorial@eltiempo.com Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. 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Transición con transparencia
El empalme de gobierno debe resolver preguntas y alertas legítimas en este proceso.













