OpiniónNo se necesitan más pruebas para confirmar las relaciones pecaminosas entre el autodenominado ‘progresismo’ y las organizaciones criminales.ABOGADO EN EJERCICIO04.07.2026 23:01 Actualizado: 04.07.2026 23:01 Solo indignación ha causado la declaración de Iván Cepeda en la que llama a la desobediencia civil contra el nuevo presidente, que es algo así como invitar a los colombianos a que desacaten el mandato que le fue otorgado, sin siquiera haberse posesionado. Algo sin antecedentes y francamente delirante, que pone de presente el grado de insensatez del líder del Pacto Histórico.Semejante llamado antidemocrático nada tiene que ver con la presunta doble nacionalidad del presidente De la Espriella. Petro también es italiano, y nunca se le oyó a Cepeda hablar de desobediencia civil. Se trata de una clara estrategia defensiva de Petro, Cepeda y sus alfiles, para que el nuevo gobierno no avance ni intervenga en su judicialización en Colombia o en Estados Unidos, dado su inocultable favorecimiento a grupos narcoterroristas, al amparo de la 'paz total', como quedó refrendado con las recientes revelaciones de ‘Noticias Caracol’ y ‘Noticias RCN’.No se necesita ni una sola prueba adicional para confirmar las relaciones pecaminosas que han existido durante todos estos años entre el autodenominado “progresismo” y las organizaciones criminales, entre ellas el ‘clan del Golfo’ y las disidencias. Es inaceptable que funcionarios del Estado, incluyendo ministros y comisionados de Paz, se hayan concertado con la delincuencia para hacer una inédita purga de generales de nuestras Fuerzas Armadas y de Policía; para minar las capacidades de los organismos de inteligencia; para cesar los bombardeos contra los grupos armados, que siempre fueron la ventaja militar del Estado y la sociedad; para jugar a los “congelados” y para frenar la extradición de los cabecillas de estas organizaciones.¿De qué podemos sorprendernos si, de tiempo atrás, se conocen las andanzas de todos los gestores de esta debacle contra nuestra seguridad nacional? En estas páginas denunciamos hace tres años, con documentos en mano provenientes del ‘clan del Golfo’, que para el 2016 ya se llevaban a cabo reuniones clandestinas en Ecuador entre el Eln y el ‘clan del Golfo’, promovidas por Iván Cepeda y Danilo Rueda, no propiamente para rezar el rosario, todo ello gracias a “un activista del Eln que es defensor de derechos humanos e incluso es defensor de las negritudes en el Chocó, se llama Danielo (sic) Rueda”, como se lee en las evidencias existentes.Y cómo olvidar que ya, desde el 2016, para “ganar el plebiscito y consolidar el proceso de paz”, el entonces senador Iván Cepeda, también según documentos del ‘clan del Golfo’, les ofreció a los miembros de esa organización toda clase de beneficios, como la no extradición, la suspensión de órdenes de captura y zonas de desmovilización armadas, entre otros, al igual que los que este gobierno consideró a su favor en el contexto de la ‘paz total’.La realidad es que los repugnantes hechos de que da cuenta el magnífico trabajo investigativo de Ricardo Calderón, quien —según se dice— también tendría evidencias del pacto de La Picota, no pueden quedar simplemente en una revelación periodística, porque constituyen una ilegítima concertación, que es un verdadero ‘cartel de la paz’.Una clara estrategia defensiva de Petro y sus alfiles, para que el nuevo gobierno no intervenga en su judicialización en Colombia o en EE. UU., dado su inocultable favorecimiento a los narcoterroristasLo quiera o no el próximo gobierno, estos hechos son de interés de la justicia nacional e internacional, en la medida en que el narcotráfico y el terrorismo son delitos de naturaleza global y el ‘clan del Golfo’, el Eln, las Farc y la ‘Segunda Marquetalia’ son calificados por el Departamento de Estado como organizaciones narcoterroristas, con el mismo alcance en nuestro país, dado que Colombia volvió vinculantes, para efectos internos, dichas listas de Estados Unidos y de la Unión Europea.En Estados Unidos, a su turno, es un delito federal prestar apoyo a una organización terrorista o de tráfico de drogas, así como da lugar a la inclusión en la lista Ofac, según la orden ejecutiva n.º 14059, contribuir “a la proliferación internacional de drogas ilícitas o a sus medios de producción”. De manera que los hechos conocidos no se escapan de la justicia, haya o no desobediencia civil.Taponazo. Por la avalancha de nombramientos en notarías, nos hemos enterado de que en Colombia existe un ministro de Justicia, de apellido Cuervo...NÉSTOR HUMBERTO MARTÍNEZ NEIRA Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
El cartel de la paz
No se necesitan más pruebas para confirmar las relaciones pecaminosas entre el autodenominado ‘progresismo’ y las organizaciones criminales.












