La sombra del burroEs coherente que quien introdujo el 'lawfare' en el acuerdo con Junts se presente ahora como v�ctima de la reacci�n del EstadoActualizado S�bado,

julio

22:43�Mi papel era el de hacer que las cosas pasaran�. El libro de Santos Cerd�n escrito en parte desde la c�rcel es �una advertencia�: no hace falta interpretarlo de otra forma si �l mismo lo dice as�. El ex secretario de Organizaci�n ha descubierto el poder destructivo del implacable aparato narrativo que �l mismo contribuy� a construir y ahora se siente �abandonado y vapuleado� por su partido. La versi�n de Kindle incluye ocho fotos junto al presidente, cada una reveladora de su intimidad operativa y personal en todos los hitos fundacionales del sanchismo.Cerd�n se reivindica como �el arquitecto� indispensable del poder de Pedro S�nchez: �Fui quien ayud� a que la maquinaria funcionara, quien engrasaba piezas que parec�an incompatibles, quien lleg� a convertir conversaciones que la mayor�a considera imposibles en acuerdos viables�. El one lo despach� hace ocho d�as ante el Comit� Federal del PSOE dentro del grupo gen�rico de �personas concretas que se aprovecharon de sus posiciones para obtener beneficios personales�. �l ahora le responde que no, que �l no fue un cuerpo extra�o ni un subordinado prescindible, sino la persona que dise�� los planos. Cerd�n recuerda que sabe.Cuando destaca que S�nchez dijo una vez que �con el PNV s�lo habla Santi y Santi s�lo me reporta a m��, est� subrayando su condici�n de interlocutor �nico: est� diciendo �yo reportaba al v�rtice�. �l era el hombre de confianza, el se�or Lobo que consegu�a lo imposible. Cuando desvela que fue �l quien entreg� su acta cuando estall� el esc�ndalo y que S�nchez �en ning�n momento pidi� mi dimisi�n�, est� corrigiendo el relato oficial desde dentro. As� avisa de que conserva el poder de volverlo a hacer. De que no se resigna a ser un desecho org�nico. De que a �l no lo van a enga�ar como a �balos.El libro aparece inmediatamente despu�s de que el Tribunal Supremo introduzca un poderoso incentivo para quienes decidan colaborar con la Justicia y d�as antes de que la UCO entregue al juzgado el informe patrimonial que puede enviar a Cerd�n al abismo. Y la misma semana de la imputaci�n casi simult�nea de la presidenta de la Sepi y la directora general de la Guardia Civil. Si el ex secretario de Organizaci�n es �el arquitecto�, en sus planos se conectan el vaciamiento de la cultura pol�tica de la Transici�n, la transformaci�n del partido sist�mico en una red de lealtades y la colonizaci�n de las instituciones al servicio personal de Pedro S�nchez. No se trata s�lo de que el presidente lo conociera o lo tolerase: Cerd�n nos explica la naturaleza que dota de sentido al proyecto.Es decir, que la superaci�n de los escr�pulos que permiti� incorporar a los independentismos a la gobernabilidad del Estado y la desvertebraci�n del pacto territorial de la Constituci�n, la desactivaci�n de los controles internos del PSOE, el desarrollo paralelo de una maquinaria extractiva de recursos en las grandes plataformas de dinero p�blico, y las artima�as para intentar neutralizar a la Fiscal�a y a la UCO forman parte de la misma arquitectura de poder dise�ada por Cerd�n. De la misma atm�sfera moral.Cerd�n ya dirig�a una modesta organizaci�n criminal en Navarra que probablemente financi� aquellas primarias para alcanzar las entra�as del partido y despu�s del Estado de la mano del presidente del Gobierno, que tom� todas las decisiones de distribuci�n de responsabilidades que facilitaron la extensi�n de la trama. Por eso ahora cada paso est� orientado a una supervivencia pol�tica que haga posible la supervivencia personal. Es coherente que quien introdujo el lawfare en el acuerdo con Junts se presente ahora como v�ctima de la reacci�n del Estado. La amnist�a fue un acto corrupto de arbitrariedad que consisti� en conceder impunidad a cambio de la permanencia en el poder; hoy sabemos que, en realidad, se trataba de garantizar la impunidad propia y el mantenimiento del negocio. Tambi�n es congruente que el presidente del PNV en persona se reuniera con Leire y los dem�s esbirros para obtener el rescate que anhelaban: �Mi papel era el de hacer que las cosas pasaran�. Y eso lo sab�an todos.As� que Cerd�n est� diciendo que no hubo desviaci�n, sino plano; no corrupci�n adosada al poder, sino poder organizado para servirse de ella. Y �sa es la advertencia real de su libro: que en el origen del sanchismo no hubo un accidente moral, sino un proyecto que �l conoce bien porque fue �el arquitecto�. �Las organizaciones no caen �nicamente por los errores que cometen. Caen por los riesgos que no ven venir. Caen cuando creen que el golpe no llegar�, nos dice. S�nchez no puede seguir fingiendo; hay relatos que s�lo aguantan mientras el arquitecto no muestre los planos.