Actualizado 05/07/2026 - 02:27h.

El título de este artículo es ambiguo: puede leerse como disyuntivo (una cosa o la otra) o como copulativo (una cosa y la otra). Los dos valores semánticos de la conjunción «o», que viene de la «aut» latina, son contradictorios. El primero opone; el segundo, asimila. La conjunción eusquérica «edo», en la que la lingüista María Jesús Torrens, del CSIC, cree ver la fusión de dos conjunciones latinas, la copulativa «et» y la disyuntiva «aut», asimilaría los términos que conecta, mientras que otra conjunción de la misma lengua, «ala», los opone, aunque toda regla tiene su excepción: es el caso del lema de ETA, «Aberri ala hil», traducción del «Patria o muerte» castrista, donde los términos conectados son equivalentes. Se trata de matar con el pretexto de la patria.

Pero volvamos al título. En su primera encíclica, 'Magnifica humanitas', León XIV opta por una interpretación disyuntiva. Según el Papa, Babel se opone a la Ciudad de Dios y a sus símbolos bíblicos –los muros de Jerusalén reconstruidos por Nehemías (Neh, 2-6) y la Jerusalén celeste del Libro de la Revelación (Ap, 21, 1-4)– , así como, por definición, a toda ciudad justa que acepte y proteja la diversidad humana. Escribe el Pontífice: «Quieren así [los hombres] asegurarse estabilidad y poder y 'perpetuarse un nombre', temiendo ser dispersados por la tierra. La empresa parece imponente: una sola lengua, una sola tecnología, una sola dirección. Sin embargo, el proyecto esconde un profundo engaño: es una obra concebida sin referencia a Dios, sustentada por una uniformidad que elimina la diversidad y que, en lugar de la comunión, elige la homogeneización» (MH, 7). Esta es la traducción oficial española del fragmento, avalada por el Dicasterio para la Comunicación del Vaticano (es imposible consultar el original en latín, si algo así existe: en la web de la Santa Sede pueden leerse versiones de la encíclica en varios idiomas, desde el árabe al rumano, pero no el texto –latino– que correspondería al título latino).