La noticia llevaba cocinándose meses. Y puede que inconscientemente desde hace años. Abelardo de la Espriella y Fabio Arjona Hincapié (Montería, 70 años) se conocen desde que el presidente electo “era apenas un chino” y jugaba en las mismas calles que el reconocido biólogo marino. “Abelardo era así como lo ves, pero en pequeñito. Siempre fue un presumido”, cuenta Arjona desde la sede de Conservación Internacional, donde seguirá como vicepresidente de la oenegé hasta el 7 de agosto. Ese día pasará a ser ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, como comunicó el presidente electo en la noche de este jueves. Conservar la riqueza del país más biodiverso del mundo por metro cuadrado frente a la deforestación acelerada, apaciguar los impactos de El Niño y el cambio climático, proteger a los líderes ambientales en el país con mayor número de asesinatos y diversificar la matriz energética… La labor que enfrenta es titánica. También lo es cambiar la narrativa de un presidente al que teme gran parte del sector ambiental por sus promesas de impulsar el fracking “a lo que dé” o sus confesiones de haber quemado gatos en su infancia. Aunque reconoce “errores comunicativos”, asegura que el fracking será un hecho y que exigirán pólizas a las empresas encargadas en la “remota posibilidad” de que salga mal. “Si no le importara [a De la Espriella] el medioambiente, ¿por qué me hubiera elegido a mí?”, se pregunta el exconsultor del Banco Mundial. “Hay que desideologizar el ambiente y dejar atrás la ‘histeria ambiental’. Vigílame, para que veas”. Aunque se resiste a dar muchos detalles, revela una de sus primeras decisiones como ministro: un santuario para los icónicos hipopótamos de Pablo Escobar. “Sólo te puedo decir que pienses en un Jurassic Park”, cuenta emocionado. Según revela en una extensa conversación con EL PAÍS tras solo 20 horas de su designación, está cerca de cerrar un acuerdo con el multimillonario indio Anant Ambani para que lo financie. “Habrá que esperar al 7 de agosto”, zanja. Pregunta. Usted liderará el empalme y la cartera ambiental entre un Gobierno que hizo bandera de la lucha contra el cambio climático y otro que lidera un “tigre” en un país sin tigres. ¿Cuáles serán las principales diferencias entre ambas Administraciones?Respuesta. Todas, porque hoy la bandera ambiental no se refleja en nada. El deterioro en este Gobierno ha sido el máximo posible, en el campo e institucionalmente. El sistema nacional ambiental está resquebrajado, la gobernanza en el territorio está terrible, los índices de deforestación se han triplicado en los últimos meses con la paz total… La tan mencionada transición energética solo ralentizó los proyectos.P. ¿Qué podemos esperar de su mandato?R. Primero que todo, hacer de la bioeconomía un renglón importante para Colombia. Que este sea el país más biodiverso del mundo por metro cuadrado se tiene que traducir en beneficios para la gente. Esto podría suponer un aumento del PIB de hasta el 3 %. Por otro lado, arreglar el caos en infraestructura y medio ambiente. También queremos simplificar y acotar, junto al Ministerio del Interior, las consultas previas con las comunidades, que se han vuelto algo transaccional más que un mecanismo real de consulta. Y, por otro lado, mirar qué ha pasado con los fondos de financiación que se crearon y no están operando. Vamos a revisar todo lo que se ha hecho mal, porque hay políticas que nos han hecho alzar la ceja. P. ¿Cuáles son sus no negociables?R. La legislación colombiana es clara: el Ministerio de Medio Ambiente está para facilitar e indicar, no para trancar proyectos. Mucho se ha hablado del tema del fracking. En un país que necesita seguridad energética, es una opción que no tiene ninguna complicación tecnológica, siempre y cuando se haga en los sitios adecuados. Será en menos del 2 % del territorio nacional. Se ha dicho que se va a hacer fracking en los parques nacionales…P. Inicialmente, el presidente electo habló de “fracking a lo que dé”. Luego de pilotos...R. A lo que dé, dentro de lo que se pueda hacer. No hay necesidad de hacer pilotos, hay que hacer fracking de una. El país necesita aprovechar sus hidrocarburos. No podemos abandonar ese renglón de la economía, hay que atender las necesidades del país. P. Usted habla de que ciertas políticas del Gobierno Petro le hacen alzar la ceja. “Hacer fracking de una” es algo por lo que seguramente alzará la ceja más de un ambientalista…R. Al Ministerio le toca supervisar, implementar, evaluar las regulaciones ambientales y otorgar o no los permisos. Desde mi punto de vista, no hay barreras tecnológicas insalvables para hacerlo adecuadamente. Ecopetrol hace fracking en Estados Unidos.P. Y allí esta ténica ha ocasionado problemas ambientales, de contaminación de aguas o de sismos inducidos. También en Argentina...R. Cuando sale mal. Mi trabajo es garantizar que no salga mal ambientalmente. Es una posibilidad tan remota como que se estrelle un avión. Una forma de salvaguardar esa lejana posibilidad es obligar a tener una póliza ante cualquier riesgo que se le presente a una empresa que lo haga. Eso nos daría más fortaleza. P. ¿Por cuántos años? A veces el impacto ambiental llega mucho después…R. De acuerdo con la magnitud y la duración del daño. P. Una de las promesas de De la Espriella es reducir al mínimo el presupuesto del Estado. ¿Cómo piensa conservar los Parques Nacionales Naturales de Colombia?R. Ellos pueden generar recursos a través del ecoturismo. Podremos hacer grandes negocios con los parques y otras áreas protegidas, sin histerias ambientales. P. ¿Qué significa para usted este término?R. Hay tres grandes enemigos de la conservación: la pobreza, la ignorancia y la histeria ambiental, que no permite debatir ciertas cosas. Un ejemplo es decir categóricamente no al fracking, así, per se. Las decisiones se tienen que tomar con base en la ciencia, no en el activismo. Si sale mal, se corrige y se cierra. P. ¿Cómo podrán participar las comunidades en estos procesos? ¿Son una piedra en el zapato?R. Deben convertirse en el aliado que hoy no son. Tenemos que generar una distribución de beneficios a ellos. No es ciencia ficción, se ha hecho en algunas partes del mundo. Hay que hacerlos socios del proyecto, no pedirles permiso. P. El Gobierno de Petro fue muy vocal y activo con la transición hacia el fin de los combustibles fósiles, en línea con una tendencia regional. ¿Habrá continuidad?R. Para nada. Necesitamos los combustibles fósiles. Estamos al borde de una crisis de suministro de energía. P. ¿Y tiene que resolverse con combustibles fósiles?R. Petro ralentizó los combustibles fósiles y no hizo nada con las energías limpias. Estamos en el peor de los mundos. No se instaló un solo mega de energía solar. Se fueron 16.000 megas de La Guajira. Es un tiro en el pie. La transición energética es necesaria y tener una matriz diversificada es lo mejor, pero el discurso ambiental de Petro ralentizó el aprovechamiento de los hidrocarburos.P. El programa ambiental de De la Espriella habla de agilizar las licencias ambientales. ¿Se cambiarán los criterios técnicos?R. Hoy solo hay criterios políticos. La ANLA [Autoridad Nacional de Licencias Ambientales] se ha convertido en un retén para ellos, y ha minimizado los criterios técnicos. No es lo mismo hacer un estudio ambiental para una fábrica de escobas que para una térmica. Tenemos que utilizar la ciencia y el sentido común. P. Uno de los principales aliados que busca De la Espriella es Donald Trump, quien tiene echado el ojo a los minerales críticos en la región. ¿Cómo puede este Gobierno seguir blindando las zonas megadiversas en las que se presumen grandes cantidades de estos materiales?R. Es lo mismo del fracking, no se van a buscar minerales críticos en sitios protegidos.P. ¿Habrá zonas intocables como la Amazonía?R. Depende de qué sitios. A mí no me preocupa que haya un aprovechamiento formal de estos minerales, me preocupa que se vuelva un saqueo que rompe la estructura social, produce daños ambientales y no deja beneficios. P. Precisamente, el sector ambiental teme un saqueo promovido por el Gobierno norteamericano…R. Colombia tiene una reglamentación y una estructura de government take (participación del país en los beneficios) perfectamente claras. No estoy de acuerdo con muchas políticas de Trump, como no reconocer el cambio climático, que me parece terrible. Pero Trump no tiene una pala mecánica mágica para saquear nuestros minerales críticos. El saqueo se está haciendo a través de la criminalidad. Pensar que Trump va a saquear nuestros recursos es parte de la histeria ambiental. P. No hay tigres en Colombia, pero sí hipopótamos... R. Yo nací en Córdoba, soy biólogo y solo a los 18 años aprendí que el jaguar se llama jaguar, crecí oyendo “tigre”. El presidente tiró por la fuerza del tigre…P. ¿Pondrá fin a la invasión de hipopótamos? R. Sí, haciéndolo bien. Tenemos una fórmula de la que no puedo adelantar mucho, pero será de las primeras políticas del Ministerio… El control letal da una imagen internacional terrible, por lo que hemos pensado en otra cosa. Doy una pista: “Jurassic Park”. Descartamos matarlos, porque vale menos crear un santuario en el Magdalena Medio. Estamos terminando de cerrar el acuerdo con inversores indios que se interesaron en ellos, pero no puedo revelar nada más por ahora.