Roberto RodríguezBarcelona 04/07/2026 19:36 Actualizado a 04/07/2026 22:28 El danés Jonas Vingegaard asestó el primer golpe ante Tadej Pogacar en este Tour de Francia. Dominó su equipo, el Visma, una contrarreloj sin precedentes para vestir a su líder con el primer maillot amarillo en una Barcelona engalanada para la ocasión y volcada al máximo con los ciclistas. La ciudad condal fue el escenario ideal para la primera batalla entre los máximos favoritos al triunfo final, cuyo desenlace, un “aquí estoy yo” en toda regla del aspirante, crea todavía mayor expectación para la etapa de este domingo. Hizo buenos Vingegaard sus avisos en las jornadas previas ya en el primer día, apoyado el danés en un rendimiento colosal de todo su equipo en una jornada inolvidable. El triunfo estuvo cargado de espectacularidad y suficiencia y manda directamente al sillón de pensar al esloveno Tadej Pogacar, a la postre tercero pese a su fantástica ascensión en la recta final. En las rampas de Montjuïc el sufrimiento premió al de Visma, mejor rodeado que el esloveno. El UAE desde el principio estuvo lejos de los tiempos de su máximo rival. Mucho más contento acabó el día el español Juan Ayuso, cuarto con el Lidl Trek tras un esfuerzo formidable, y solo superado por los principales favoritos y por el Ineos, en el que Filipo Ganna volvió a rozar el triunfo. Aunque la victoria se quedó a unos segundo, el de Lidl valorará que se posiciona en una situación privilegiada tras un primer día de una exigencia extrema.Un relámpago atravesó la canícula barcelonesa. Un misil balístico que gestionó mejor que nadie las trampas de un trazado técnico y muy duro en la parte final. Fue Visma quien salvó mejor las dificultades, quien rodó más rápido en el llano y quien llegó con más corredores, hasta cuatro, a las decisivas rampas de Montjuïc. Todo para que Vingegaard se lanzase a por el triunfo en el kilómetro de los campeones, en realidad 800 metros agónicos en los que los líderes de cada equipo tuvieron que echar el resto.Paul Seixas durante la etapa contrarreloj en Barcelona.Mané Espinosa / PropiasPor primera vez en el Tour, una contrarreloj por equipos premió individualmente a los ciclistas. Eso lo cambió todo. La batalla táctica no consistió en aguantar con cinco corredores hasta el final de la mejor manera posible, sino en rodar a la máxima velocidad en todo momento para dejar al líder en la mejor posición antes de las rampas decisivas.Los rodadores mandaron en las largas rectas, primero por el paseo marítimo, y después recorriendo la Rambla Guipuzcoa hasta llegar a la sagrada Famila y a la plaza de España. A los pies de Montjuïc comenzó un pequeño infierno de 1,1 kilómetros con una pendiente media del 5,1 %. La pendiente definitiva de 800 metros al 7 % desembocó en la meta junto al Estadio Olímpico.El Caja Rural, pasando por la Sagrada Família Mané Espinosa / PropiasHubo quien perdió a su líder por el camino, como Movistar, donde Cian Uijtdebroeks se convirtió en una rémora por culpa de los calambres. En el Bora, Remco Evenepoel lo hizo casi todo y eso le hizo quedarse en quinta posición. Situación parecida la de Paul Seixas en el Decathlon, que desde muy pronto quedó en cabeza de su equipo. El debutante más joven en un Tour (tiene 19 años) desde 1937 perdió más de medio minuto en la meta.Fue el Ineos el que se sentó en la silla caliente durante más tiempo con el mejor crono provisional. Desde allí vio Ganna como Lild-Trek y Visma clavaban sus tiempos hasta la Sagrada Familia, para decantar estos últimos la balanza en el tramo final en su favor.El NSN, pasando por cerca de Montjuïc Mané Espinosa / PropiasLa victoria de Vingegaard debe aumentar su moral para lo que solo acaba de comenzar. El danés tiene ahora la sartén por el mango y pese a tratarse de una escueta ventaja, ya ha demostrado en el pasado que no es tan fácil de dejar atrás. Ni siquiera en la alta montaña. El aviso para el todopoderoso Pogacar es serio. El único que amenaza su quinto Tour de Francia ha venido a ponérselo más difícil que nunca. La respuesta del esloveno no dejará a nadie indiferente y es más que probable que Barcelona sea el escenario elegido para ello.Roberto Rodríguez Díaz (Salvatierra de Miño) es licenciado en Periodismo (UPSA) y máster por la BCNY (UB-CU). Trabaja en La Vanguardia desde 2008 donde ha cubierto desde el Mundial de Sudáfrica en 2010 hasta el Tour de Francia de 2025. Siguiendo al Espanyol desde 2020. En Twitter: @Roberto_roda
Visma encumbra a Vingegaard en Barcelona con una contrarreloj colosal
El UAE acaba tercero pese al esfuerzo final de Pogacar, y Lidl, con Juan Ayuso, es cuarto











