En el mercado dicen que el corazón del negocio está en Iquique, Antofagasta, Calama y Copiapó, todo el año. Y en Florianópolis y Bariloche, durante los meses de verano. Por la minería y los viajes de estudios y vacaciones, principalmente. El año pasado, 840.000 personas tomaron en Chile un vuelo chárter o no regular para trasladarse dentro o fuera del país. Según cifras de la Junta de Aeronáutica Civil (JAC) fueron 90.000 pasajeros más respecto de 2024, un alza de 2,5%, concentrada precisamente en faenas mineras y vacaciones.La cifra equivale a solo el 3% de todo el movimiento de pasajeros que hay en el país, pero la apuesta de los grandes operadores es seguir aumentando su participación en los próximos años, de la mano de los grandes contratos por traslados de personal que generarán los nuevos proyectos mineros ubicados en el norte, especialmente en Iquique (por el litio) y en Copiapó (por nuevas faenas).La JAC estima que los números todavía no permiten concluir que exista un crecimiento sostenido de este tipo de vuelos, ni que el negocio pueda llegar a acercarse siquiera a los volúmenes de pasajeros del transporte aéreo regular. Es más, en lo más inmediato las cifras totales muestran una baja: “Para el período enero-mayo de 2026, los viajes no regulares están mostrando una participación en el mercado doméstico de alrededor de 2,5%”, explicitó la entidad. Según explican en el mercado, la guerra en Medio Oriente frenó el negocio, debido a que se dispararon los precios del crudo y del jet fuel, el insumo que más pesa en la estructura de costos de cualquier operación aérea. De acuerdo a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), en abril las operaciones chárter cayeron 3,98% en 12 meses. Y en mayo hubo un derrumbe de 15,36%. “Durante abril y mayo, debido a temas coyunturales como la guerra en Medio Oriente que elevó el precio de los combustibles, la actividad aérea general ha mostrado una baja y este comportamiento también se observa en las operaciones de los vuelos tipo chárter”, detalló la entidad.Pero ahí están poniendo sus fichas las tres grandes aerolíneas comerciales locales: Latam, Jet Smart y Sky, esta última controlada por Abra Group, holding que agrupa a Avianca y Gol y que en marzo pasado solicitó ante la DGAC un certificado de operador aéreo para su filial NG Servicios Aéreos, la que estará totalmente dedicada al negocio de los vuelos chárter.Calama–Santiago y Antofagasta–Santiago Las grandes faenas mineras del norte operan bajo sistemas de turnos que exigen rotar a miles de trabajadores con una frecuencia que no siempre coincide con la oferta de las aerolíneas comerciales. En cambio, un chárter sale cuando la faena lo necesita, con los asientos disponibles y bajo los mismos estándares de seguridad que un vuelo regular, como aclara la DGAC. “Si la aeronave es operada bajo un contrato de fletamento o arrendamiento, no incide en el mantenimiento programado y preventivo de las flotas, puesto que ello responde a programas de mantenimiento de las empresas, los cuales también son sujeto de fiscalización y de cumplimientos obligatorios, los cuales deben ser observados y respaldados”, dijo la entidad. Actualmente, la competencia fuerte se observa en los tramos Calama–Santiago y Antofagasta–Santiago, pero Iquique-Santiago y Copiapó-Santiago están por convertirse en los nuevos destinos de crecimiento. “Vemos una expansión clara del negocio de vuelos chárter en Chile. En 2025, Jet SMART superó los 1.300 tramos vendidos -más de mil de ellos en Chile-, movilizando a más de 200 mil personas. Además, durante el primer trimestre de 2026 registramos un crecimiento de 44% en tramos volados frente al mismo período de 2025, lo que confirma que esta línea de negocios mantiene una tendencia sostenida al alza”, señaló la firma a Pulso. En Jet Smart, el chárter está convertido ya en su segunda línea de negocios más dinámica. “Para las empresas, especialmente en industrias como la minería, significa contar con vuelos diseñados según turnos, destinos y horarios específicos, mejorando la eficiencia logística y asegurando una solución más flexible que una operación regular”, añadieron en la compañía.Por lo mismo en el país sus vuelos chárteres se concentran principalmente en el sector minero, viajes de estudio y operaciones vacacionales estacionales, con rutas como Calama–Santiago, Antofagasta–Santiago, Bariloche–Santiago y Florianópolis–Santiago. “En particular, el segmento de giras de estudio ha mostrado un desempeño muy positivo, con un crecimiento de 53% en 2026 versus 2025, reflejando la mayor demanda por soluciones directas y flexibles para viajes grupales”, destacaron.En Airbus A320 y A321En Latam sostienen que el negocio de vuelos chárter en Chile está en directo vínculo con los ciclos de las industrias minera y de energía, principalmente, por lo que su demanda fluctúa según el avance de los proyectos de inversión, niveles de actividad operacional y necesidades específicas de traslado de personal. “Si bien actualmente se observa una menor actividad asociada al cierre o término de algunos proyectos, este comportamiento responde a la dinámica natural del mercado. Hacia adelante, se espera una recuperación de la demanda, en la medida en que se activen nuevos proyectos y requerimientos operacionales”, explicitó la compañía.Detallan que el mercado de vuelos chárter ya representa el 10% de su negocio corporativo y que en algunas rutas han llegado a operar hasta 10 viajes de este tipo. Lo califican como uno de sus negocios “relevantes”, porque les permite complementar la operación regular con una propuesta de alto valor para clientes con necesidades específicas.Las rutas de mayor demanda son Santiago-Calama y Santiago-Antofagasta. “En estas operaciones, la flexibilidad, la confiabilidad y la conectividad hacia zonas remotas son factores clave, siendo los Airbus A320 y A321 los equipos más demandados por el mercado para este tipo de rutas”, indicaron en la firma. Estos aviones tienen capacidad para llevar entre 150 y 220 pasajeros por viaje.La firma también apuesta por las giras de estudios y el segmento MICE (reuniones, incentivos, congresos y eventos), donde la flexibilidad, la eficiencia y la personalización son elementos clave.Según la JAC, el arribo de las operaciones chárter en vez de canibalizar los vuelos regulares en regiones ha sido beneficioso para la competencia en el sector. “La fuerte demanda provoca que las aerolíneas agreguen más frecuencias a las rutas, lo que posibilita que un pasajero tenga mayores oportunidades de elegir horario, precios y aerolíneas”, sostuvo la entidad.