Rels B lleva tres semanas encerrado en una macronave en Cobo Calleja, el famoso polígono de Fuenlabrada (Madrid). Fuera del hangar, un cartel indica que aquí funciona un negocio de venta de artículos de fiesta al por mayor. Dentro, bajando unas escaleras, se esconde un local de ensayo descomunal. Unos focos y unas pantallas LED iluminan un escenario enorme. Tiene más o menos las mismas dimensiones que el que usará el artista mallorquín en el concierto que va a dar este sábado en el Metropolitano de Madrid. Los músicos y las coristas están en escena ensayando el repertorio del espectáculo. Rels B supervisa desde la oscuridad cómo suenan las canciones. Son 42 temas que condensan buena parte del catálogo que ha convertido a Daniel Heredia Vidal (ese es su verdadero nombre) en un fenómeno global. “Hasta unas horas antes del concierto voy a estar aquí”, explica Rels B (Palma de Mallorca, 32 años) a EL PAÍS durante una pausa de los ensayos. Tiene fama de ser reacio a la prensa, pero hace una excepción porque el show de este fin de semana será especial. Unas 60.000 personas irán a verlo esta noche al Metropolitano. “Ha sido un largo recorrido de más de 10 años hasta llegar por fin al estadio de la capital. Ya hice estadios en otros sitios, como en México [el monumental Foro Sol, con capacidad para 65.000 espectadores] o Mallorca [Son Moix, con aforo para casi 26.000], pero llenar el Metropolitano es un puto sueño”, reconoce. “En realidad, todo esto supera mis sueños porque yo no quería nada de esto. Cuando empecé, solo soñaba con llenar una sala en Madrid. Todo lo que vino después es agregado y regalado por la vida”. El concierto de este sábado será el broche a A New Star World Tour, la exitosa gira mundial que el artista de música urbana empezó en marzo del año pasado. En estos 16 meses ha actuado en una treintena de ciudades en once países de Latinoamérica: Argentina, Chila, Perú, Colombia, Ecuador… En México, un país de 132 millones de personas, lleva años siendo una sensación. Allí cantó durante seis noches consecutivas en el Palacio de los Deportes de la capital azteca. Superó las 100.000 entradas vendidas. “Me gusta salir de gira porque es muy bueno para la mente. Cuando viajas, la cabeza se te agranda, se expande”, señala. “Al final, uno hace música para tocarla en conciertos, para ver si al público le gusta lo que estás haciendo. En la pandemia me dio un bajón enorme porque sacaba temas y no sabía si gustaban o no. Me desconecté mucho de todo en esa época”.Aquel bache es parte del pasado. Más de 500.000 personas lo han visto actuar en el A New Star World Tour. A nivel global, tiene 24 millones de oyentes mensuales en Spotify, prácticamente los mismos que Rosalía (26 millones). Por delante de él solo están Quevedo, con casi 30 millones, y Enrique Iglesias, con 36 millones. Pero el tirón que tiene en Latinoamérica lo ha convertido en el artista español más escuchado fuera de España en 2024 y 2025, según cifras de Spotify. Allí está por delante de las otras estrellas citadas.Su variedad de ritmos y estilos —rap, hip hop, afrobeat y música caribeña, melódico, pop urbano— mueve masas a este y al otro lado del charco. Su canción A mí, de 2019, ha entrado en el Billions Club de Spotify, superando las mil millones de reproducciones en la plataforma. El músico tiene su teoría sobre el fenómeno: “Cada vez que voy me implico mucho. Me gusta conocer a la gente, acercarme a ella y tratarla bien, recorrer las ciudades. Lo entrego todo en los conciertos y eso se ve. Creo que el público lo siente”.Ya no es ese chaval que, con 17 o 18 años, compaginaba el trabajo de albañil con el de productor de músicos callejeros en Palma. Ahora es una de las estrellas de Dale Play, el sello discográfico y de representación argentino que lleva la carrera de astros de la música urbana como Bizarrap, Duki, Lali o Delaossa. En 2025, Rimas, el sello de Bad Bunny, Mora y Quevedo, adquirió una participación importante en Dale Play. Esta “alianza estratégica” puede favorecer la internacionalización de Rels B y su penetración en el mercado estadounidense. El artista dice que no sabe nada de eso. “Solo te puedo decir que a mí me tratan muy bien. Yo me dedico a hacer mi música y a pedir lo que necesito y ellos lo cumplen súper bien. Con eso ya estoy contento”.Con tanto éxito, hubo un momento en que estuvo a punto de olvidarse de aquel chico que, con 15 años, se fue de su casa en Son Gotleu, barrio humilde de Palma, para ganarse la vida como camarero y albañil. “Quedaba muy poco de él. Pero hace poco hice un ejercicio mental con mi mujer y me reencontré”, confiesa. “Estaba estresado con los preparativos del concierto en el Metropolitano. Llevamos seis meses preparando esto y llegó un punto en el que empecé a no disfrutarlo. Entonces mi mujer me dijo: ‘Imagínate que te presentas en la obra donde estabas trabajando cuando tenías 20 y le dices a ese chico que con 32 va a llenar estadios. ¿Qué crees que sentiría? ¿Qué te diría?’ Fue un ejercicio muy guapo”. Desde entonces se ha tomado de otra manera los preparativos del show. Ha estado motivado. Se ha pasado semanas trabajando en esta nave gris en Cobo Calleja. Aquí ha repasado una y otra vez la lista de canciones, ha ensayado con los músicos, ha hecho ajustes de sonido y de luces, y ha ultimado detalles con su equipo. “Yo no trabajo, tengo un hobby que cansa. Nos acostumbramos a todo y damos las cosas por hecho, pero yo no quiero dar nada por hecho”. Sabe que es un privilegiado en los tiempos que corren en España. “¿Cómo no voy a ser consciente? La situación está bastante mal para la gente de mi edad. Tengo bastantes amigos que no se dedican a esto, que tienen trabajos normales, y no les da ni para vivir solos. Tienen que compartir habitación o vivir con sus parejas. Pero ahora también está difícil encontrar pareja. No sé qué pasa, pero últimamente todo es más complicado”.Rels B ha pisado mucho barro, pero últimamente está en las nubes. El año pasado se casó con la influencer colombiana Nicole Betancur, una estrella de las redes con seis millones de seguidores entre TikTok e Instagram. Su último disco, love love FLAKK, lo grabó en un pueblito cerca de Medellín, la ciudad natal de su mujer. “Nos pasamos seis meses ahí y le cogí el gusto. Al estar alejado de mis círculos de aquí pude crear un mundo nuevo del que no me quería ir, un mundo de pajaritos y naturaleza. Cuando volví a Madrid era Tarzán en medio de la ciudad”, recuerda. “Soy muy de campo y cada vez lo soy más. Los edificios y el cemento cada vez me dan más rechazo. Supongo que me estoy haciendo mayor. Tengo 32 años, pero he vivido mucho”.Con 15 años dejó los estudios y se fue de casa. Con 17 empezó en la música. Con 20 hizo su debut oficial con su primer EP, Change o Die. Con 23 publicó su primer álbum, Boys Don’t Cry, que lo lanzó a la fama. Antes de los 30 ya era rico y famoso. Ahora quiere volver a pisar las calles de Son Gotleu. Quiere pasar más tiempo en Mallorca y formar una familia. Habla mucho de eso. “Estamos ya en los últimos pincelazos. No voy a dejar la música porque es mi vida, pero sí que voy a parar un poco esta bola de nieve gigante en la que estamos metidos porque quiero tener hijos y ser un padre presente. Quiero estar full dedicado a eso, sin criadas, sin asistentes, sin nada. Quiero ser padre full, sin poder dormir. Eso va a implicar quitarme de este mundo. No es un sacrificio, es mi sueño”. Ese sueño puede tener algo que ver con su propia infancia en un hogar conflictivo, con figuras ausentes. “Quizá me faltó un poco un padre, pero yo no quiero ser padre porque me haya faltado uno, sino porque me sale del corazón ser así”, aclara. “Quiero estar con mi mujer, con mi mamá, con mi familia. Para eso trabajamos tanto. Nos podemos dar unas vacaciones de un tiempo largo. Creo que nos lo podemos permitir”. Ha ganado tanto que ya no tiene necesidad de trabajar, pero los planes de un retiro temprano van a tener que esperar. El concierto en el Metropolitano iba el de fin de gira y en los últimos meses se ha transformado en el comienzo de un nuevo tour. “Posiblemente vamos a dar la vuelta al mundo con lo que enseñemos en Madrid”, anuncia. “Veremos si me pego la última y después me retiro un rato. Una girita más y luego a descansar”. No descarta sorprender a sus fans con un nuevo disco después del verano, aunque no quiere revelar nada. Su entorno dice que tiene entre manos grandes colaboraciones. ¿Con qué sueña alguien que ya ha cumplido todos sus sueños? “Con lo que venimos hablando todo este rato”, responde. “Con construir una familia, un futuro, un legado. Sueño con vivir y saborear los momentos sencillos”.
Rels B, el músico español más escuchado fuera de España: “Yo no trabajo, tengo un ‘hobby’ que cansa”
Producía a artistas callejeros mientras trabajaba de albañil con 18 años, y ahora 24 millones de personas escuchan cada mes sus sonidos urbanos en Spotify. Hoy cierra su gira mundial en un Metropolino de Madrid a tope






