Llega el verano. Miles de personas escapan de las ciudades y se desparraman por la playa, la montaña o el campo. Espacios en los que habitan numerosas especies animales. Conocerlas y saber cómo actuar es fundamental para garantizar la convivencia y evitar problemas tanto para ellas como para los veraneantes. La norma es no molestar, comportarse con calma, respetar las distancias, no tocar a los animales ni darles de comer y recordar que si hay una cría, la madre no puede andar lejos. Mastines guardianes de rebañosLos mastines son perros criados durante siglos para proteger rebaños de ovejas y vacas frente al lobo. Aunque no tienen por qué atacar a las personas, conviene seguir unas pautas básicas. Nunca se debe atravesar un rebaño custodiado por mastines, es mejor rodearlo o buscar una ruta alternativa. En caso de ir corriendo o en bicicleta, hay que detenerse y continuar a pie: los perros pueden interpretar los movimientos rápidos como una amenaza. Aunque resulte difícil, si un mastín se acerca ladrando, conviene mantener la calma, no salir corriendo o gritar. Lo normal es que esté marcando una distancia de seguridad entre las personas y su rebaño. Y por muy amigable que parezca, no se le debe acariciar, alimentar o fotografiar de cerca. El peligro aumenta si se pasea con un perro. Si va suelto, hay que atarlo, para ellos es una amenaza. Entre carabelas portuguesas y medusas “Si cuando andas por el campo miras el tiempo, si nadas en una playa debes preocuparte del estado del mar y también de si hay medusas”, responde Fernando Taboada, científico del Centro Oceanográfico de Gijón-CSIC, que estudia a la carabela portuguesa, una falsa medusa de picadura muy dolorosa y grave. Al contrario que a las medusas, se la detecta por la vela que asoma en superficie. Este miércoles aparecieron ejemplares en las playas de Donosti, pero eran pequeñas (diámetro menor de 10 centímetros) y los arenales permanecieron abiertos. En estos casos, los socorristas izan la bandera amarilla junto a la de medusas. Si son de mayor tamaño, las playas se cierran. Ante la picadura de una medusa o una carabela se debe acudir a los socorristas y, si se sufren vómitos, mareos, calambres musculares, dolor de cabeza o dificultad para respirar, acercarse a un centro sanitario. Como primeros auxilios: eliminar los restos de tentáculos sin frotar o usar arena y lavar con agua de mar, nunca con agua dulce porque se libera más veneno. Tampoco emplear vinagre, amoniaco u orina. Y aplicar frío con una bolsa de plástico con hielo durante 15 minutos para evitar que el veneno pase al torrente sanguíneo. La app Medusapp, con información sobre avistamientos, es muy útil. Osos y jabalíes en las cercaníasEn España viven unos 400 osos, la mayor parte, 370, en la Cordillera Cantábrica (Castilla y León, Asturias, Cantabria y Galicia) y el resto en Pirineos. La Fundación Oso Pardo aconseja permanecer en caminos y sendas en zona osera y llevar al perro atado, además de no dejar restos de comida. Tampoco es buena idea seguir su rastro. Hay miradores desde donde observarlos sin riesgos. Si el oso aparece a una distancia corta, hay que mantener la sangre fría: retroceder lentamente, sin movimientos bruscos y sin gritar. Si se siente amenazado, podría realizar una carga disuasoria corriendo hacia el intruso para alejarse luego. De nuevo conviene actuar con calma, hablar suave para que sepa que le has visto, sin gestos amenazantes, mientras te retiras despacio sin perderle de vista. Y evitar acorralarlo, para dejarle una vía de escape. Es primordial no molestar a los oseznos: aunque parezcan abandonados, la madre seguro que está cerca. Si todo falla y el oso ataca, el consejo es tumbarse boca abajo o en posición fetal y no moverse, protegiendo la cara y la cabeza. Para encontrar a un jabalí no hace falta irse de vacaciones: han llegado a las ciudades, se pasean por las playas, se meten en los jardines de las casas... Nada extraño, dado que en los últimos 20 años, la población de jabalíes en España se ha multiplicado por cuatro y se estima que ronda los dos millones de ejemplares, según datos del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos-CSIC. Esto equivale a un jabalí por cada 25 personas. Es fundamental no ofrecerles comida, no acercarse, no acorralarlos y no intentar alejarlos por tus propios medios. Si tienen crías hay que extremar la prudencia, porque pueden atacar para defenderlas.Vacas dóciles, pero no tantoLas vacas suelen ser pacíficas, pero lo mejor es mantener la distancia, pasar lo más desapercibido posible y no interponerse entre las madres y los terneros. Si bloquean el camino, lo más prudente es sortearlas. En el caso de que se detecte que el rebaño o una vaca están inquietos, mejor no darles la espalda, no correr ni gritar. Las bicicletas las pueden asustar y, por supuesto, hay que llevar a los perros con correa. “Es sentido común”, explica un ganadero con un rebaño de 180 vacas de los valles occidentales de Ansó, que se encontró este miércoles a un excursionista subido a una piedra rodeado de unas 100 vacas. “Es el lugar donde les damos la sal, y pensaron que él iba a hacer lo mismo”, relata. La silenciosa víboraLas víboras solo muerden cuando las pisas, las molestas o intentas capturarlas o matarlas. “Parecen lentas, pero la mordedura se produce en milisegundos”, describe Fernando Martínez Freiria, profesor de Zoología de la Universidad de Santiago de Compostela y experto en la especie. Son huidizas y la creencia de que persiguen al ser humano es falsa. Su picadura no tiene por qué ser mortal, “en España se dan entre 100 y 150 ingresos hospitalarios anualmente, pero solo cada dos años muere alguna persona”. Los más vulnerables son niños, ancianos, personas con alergias o salud delicada (con alergias o cardiopatías). En caso de mordedura, hay que trasladar al herido a un hospital. La víctima debe permanecer en reposo y la parte afectada debe ser inmovilizada, porque la actividad muscular y física aumenta la frecuencia cardiaca y se produce un mayor grado de absorción de veneno, indica la Asociación Herpetológica Española. Además, se debe mantener la extremidad afectada por debajo de la altura del corazón y no manipular la herida, salvo una limpieza superficial con agua y jabón. No se debe utilizar alcohol, porque en contacto con el veneno genera sustancias tóxicas. Garrapatas al acechoEn España hay alrededor de 40 especies de garrapatas, pero preocupan cinco, las que son capaces de inocular patógenos, algunos tan graves como la fiebre hemorrágica de Crimea Congo. Para evitar su mordedura, es conveniente vestir pantalón largo y prendas de manga larga en excursiones por el campo. Si se enganchan, lo principal es quitarlas lo antes posible con unas pinzas o con guantes, sin retorcer ni aplastar y cogiéndola lo más próximo posible a la base de la piel. Si hay dudas, el consejo es acercarse al centro de salud. Los expertos no recomiendan sistemas tradicionales como el uso de aceite, vaselina, petróleo, cortarlas con tijeras, aplicar alcohol... El problema es que, si se manipulan, se facilita la inoculación de patógenos. Una vez fuera, se debe guardar la garrapata en un bote porque, si surgen complicaciones, ayuda en el diagnóstico.
Del mastín a la carabela portuguesa: ¿qué hacer si te encuentras con estos animales este verano?
La norma es no molestar, comportarse con calma, respetar las distancias y recordar que si es una cría, la madre no puede andar lejos










