Una imagen de cómo se esconde el pez araña en las playas (@sirventfishing)Cuando llega el verano y las playas se llenan de bañistas dispuestos a disfrutar del sol, la arena y el mar, a menudo olvidamos que compartimos el entorno con animales marinos que pueden representar un peligro considerable. Aunque tradicionalmente las medusas han acaparado los miedos de los veraneantes, existe un pequeño gran enemigo oculto bajo nuestros pies que cada temporada provoca centenares de urgencias médicas en las costas: el pez araña.Conocido científicamente bajo el género Trachinus, este animal marino recibe multitud de nombres populares a lo largo de la geografía, tales como faneca, pez escorpión, escarapote, sabirón, araña de roca, pez víbora o salvariego. Se trata de un pez bentónico de cuerpo alargado que suele medir entre 15 y 50 centímetros de longitud, con una cabeza grande y una enorme boca orientada hacia arriba, como detalla la web del Canal Mar Menor. PUBLICIDADAunque se esconde en la arena, podrás localizarlo por su color beige pardo con estrías oblicuas azules y amarillas, lo que le permite mimetizarse a la perfección en su entorno. Sin embargo, su principal amenaza radica en su anatomía defensiva: cuenta con una primera aleta dorsal de color negro y un opérculo equipados con espinas o aguijones conectados directamente a glándulas de veneno.Este mapa ilustra las áreas costeras de España donde el pez araña es frecuente, destacando puntos con alto número de picaduras como Sanxenxo y La Manga del Mar Menor. (Imagen Ilustrativa Infobae)El hábitat natural del pez araña son los fondos blandos, arenosos o fangosos, donde es capaz de enterrarse dejando únicamente sus ojos al descubierto. Aunque puede encontrarse hasta a 100 metros de profundidad, durante la época estival tiene la costumbre de acercarse a las zonas más someras de la orilla para alimentarse de pequeños crustáceos y peces, así como para que los ejemplares jóvenes eviten a los depredadores.PUBLICIDADEn nuestro país, las notificaciones por sus picaduras se dan principalmente en aguas del mar Mediterráneo, el mar Cantábrico y el océano Atlántico. Entre las zonas concretas más afectadas figuran las playas del norte, como las de Sanxenxo (Galicia), donde los servicios de vigilancia llegaron a registrar más de 700 actuaciones por mordeduras de faneca en el verano de 2024. Pese a este episodio, lo cierto es que es una especie que frecuenta la franja de playas de arena de La Manga del Mar Menor.La mayor parte de los incidentes ocurren de forma accidental en la orilla. Dado que el animal permanece camuflado bajo la arena, los bañistas suelen pisarlo al caminar por aguas poco profundas, especialmente durante las horas de marea baja, cuando el pez está más activo. Al ser presionado o pisado, se rompe la cubierta tegumentaria que recubre los finos canalículos de sus espinas, inyectando de forma mecánica la toxina venenosa en el pie de la víctima. PUBLICIDADPez araña en aguas muy someras (Canal Mar Menor)Curiosamente, los bañistas no son los únicos en riesgo, pues el veneno permanece activo tras la muerte del animal, por lo que pescadores y cocineros pueden sufrir inoculaciones severas al manipularlos sin los guantes adecuados, como recogen C. Boada Fernández del Campo y J. N. Lemus Reyes, especialistas en Medicina Interna del Consultorio Periférico San Miguel de Geneto (Santa Cruz de Tenerife) en un estudio publicado en 2007. El veneno del pez araña es un polipéptido con efectos citotóxicos y neurotóxicos que desencadena una reacción inmediata. El síntoma principal es un dolor punzante, insoportable y muy intenso en el lugar de la picadura, el cual irradia progresivamente por la extremidad y alcanza su pico máximo entre los 30 y 40 minutos posteriores. Visualmente, la lesión suele presentar palidez en el punto de inoculación, inflamación o edema perilesional, cianosis distal y una fuerte sensación de quemazón y hormigueo.PUBLICIDADEn los casos más graves, o si la víctima presenta patologías previas o alergias, el veneno puede provocar reacciones sistémicas importantes como vómitos, fiebre, dificultad respiratoria, sudoración, hipotensión e incluso convulsiones y pérdida de conocimiento. Aunque la muerte es una rareza absoluta, pueden surgir complicaciones a largo plazo si hay compromiso vascular, gangrena, o si la herida sufre una infección secundaria por bacterias marinas al quedar restos de la espina retenidos.Ejemplar adulto enterrándose en el arenal, al fondo de una nacra (Canal Mar Menor)Como primera medida de prevención, los expertos farmacéuticos y médicos aconsejan el uso de calzado acuático (escarpines) y caminar arrastrando los pies para que las vibraciones ahuyenten al animal. Pero, si ya se ha producido la picadura, la clave para neutralizar sus efectos es saber que el veneno es termolábil, es decir, se destruye con el calor. PUBLICIDADEl tratamiento inmediato consiste en sumergir la zona afectada en agua caliente (entre 40 ºC y 50 ºC) durante al menos 30 a 90 minutos para desnaturalizar la toxina y aliviar el intenso dolor. Se debe limpiar la herida con suero fisiológico o agua de mar, descartando el agua dulce porque potencia el dolor, según Mundo Farmacéutico. De esta forma, bajo ninguna circunstancia se deben hacer torniquetes ni succionar la herida. Finalmente, es fundamental acudir a un centro sanitario para descartar restos de la púa, recibir tratamiento analgésico y actualizar la profilaxis antitetánica.PUBLICIDAD