Cuando se acercaba el fin del largo servicio militar de las Fuerzas de Defensa de Israel, Ami Dror solo esperaba comenzar sus estudios superiores, pero indeciso ante la elección de una carrera, se presentó para un puesto de seguridad en vuelos comerciales. Le eligieron, pero el trabajo que le propusieron no era el esperado: sus aptitudes le abrían la posibilidad de formar parte de la custodia del entonces primer ministro Isaac Rabin. Aceptó el reto y siguió en su puesto cuando llegó Simón Peres; también cuando fue el turno de Benjamin Netanyahu. Hoy es un desarrollador de software pero además es el líder de las protestas contra la reforma judicial que impulsa el gobierno del primer ministro.
Dror cuenta que cuando acompañaba a Netanyahu en aquellos años pensaba que le cuidaba las espaldas a un liberal. Recuerda que en su bolsillo llevaba un folleto del Shin Bet, el servicio de inteligencia y seguridad interna, con las fotografías de los posibles asesinos que podían atentar contra el primer ministro. Uno de ellos era Itamar Ben Gvir, el supremacista que hoy ocupa la cartera de Seguridad Nacional y que publicó vídeos humillando a los activistas de la flotilla solidaria con Gaza.
¿Involucionó el pensamiento de Netanyahu hasta el punto de consumar el genocidio en Gaza que le imputa Naciones Unidas? Todo indica que ha sabido labrar el camino a lo largo de seis mandatos en veinte años de gobierno para llegar a este punto crítico.







