Catia La Mar (EFE).- «No es nada fácil», dijo a EFE Leonardo Suárez, un venezolano que despidió este viernes a su madre, su esposa, sus dos hijas y un sobrino, así como a la abuela de su mujer, víctimas de los devastadores terremotos del pasado 24 de junio que dejaron al menos 2.645 muertos y 12.666 heridos.

En la localidad de Catia La Mar, en el asolado estado costero de La Guaira (norte, aledaño a Caracas), Suárez homenajeó en una ceremonia fúnebre a sus familiares, quienes fueron cremados, y dedicó varias palabras a los mejores momentos que vivió con ellos y a la alegría con la que lo acompañaron tanto en los buenos como en los malos momentos.

No estuvo solo: lo acompañaron unas cuarenta personas, entre ellas familiares de su esposa, que viajaron a La Guaira, la región más afectada por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, desde Maracay, capital del estado Aragua (norte), a unos 148 kilómetros de distancia en vehículo.

Todos estaban en una playa de la zona, justo donde la mamá de Suárez administraba un quiosco familiar, y había retratos de los seis fallecidos, puestos sobre las pequeñas cajas de madera que guardaban las cenizas.

Leonardo Suárez prende una vela a sus familiares fallecidos en los dos terremotos, durante una ceremonia fúnebre este viernes, en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R