NoticiaLe mujer busca a siete de sus familiares bajo los escombros, en hospitales y hasta en morgues.Caraballeda, en el estado de La Guaira (Venezuela). Foto: AFPPERIODISTA04.07.2026 20:03 Actualizado: 04.07.2026 20:03

Diez días después del doble sismo que sacudió gran parte del estado La Guaira y otras regiones de Venezuela el pasado 24 de junio, las operaciones de rescate y remoción de escombros continúan en las áreas afectadas. El desastre, que provocó el derrumbe de múltiples estructuras, mantiene a decenas de ciudadanos en una búsqueda exhaustiva de sus familiares desaparecidos, en medio de un despliegue de autoridades y maquinaria pesada que intenta recuperar a las víctimas y asistir a los damnificados.Una de las historias dadas a conocer por medios como 'El nacional' es la de Erika Fernández, quién busca de manera desesperada a siete de sus familiares. LEA TAMBIÉN Un sacerdote entre los escombros de edificios derrumbados en La Guaira, Venezuela. Foto:AFP“Escuché un estruendo muy grande y empiezan a caerse los muros. Y a mi me cae un techo, un pedazo de techo, y me cayó en la cabeza y en la espalda. Yo quedé como encorvada arriba del perrito. El señor de vigilancia me logró cargar y yo logro salir. Cuando yo logro salir me quedo tirada en la parte de afuera y pegando gritos para que ayudaran a mi cuñada. A su vez yo escuchaba a la niña que sufría. Eso era muy triste. ‘Ayúdenme, ayúdenme que yo me voy a morir, no me quiero morir’, (era) mi sobrinita de 13 años”, relató la mujer.Mientras sus hermanos colaboran directamente en la remoción de escombros en el sitio del siniestro, ella busca entre centros asistenciales, campamentos provisionales y la morgue de Caracas con el fin de localizar los restos de su madre, su hermana y su cuñado, quienes aún permanecen bajo la estructura. LEA TAMBIÉN Caraballeda, en el estado de La Guaira. Foto:AFP“Hoy cuando me enseñaron las cenizas de mi hijo, yo decía ¿por qué lo estoy viendo a él? Si el debería de verme a mi. La ley de vida dice esa: él debería verme a mi, no yo a mi hijo”, dijo Erika entre llanto.Fernández detalló que el desprendimiento de los muros y los techos bloqueó las vías de evacuación de manera inmediata, permitiendo únicamente la salida de pocos residentes con la asistencia del personal de seguridad del edificio. “En mi apartamento estaba mi madre; estaba mi hermana; mi cuñado; mi esposo y otra niña. Muy triste, muy triste. Todo superó la palabra dolor”, dijo Erika tratando de contener el llanto.Actualmente, los esfuerzos de los sobrevivientes no solo se centran en la recuperación de los cuerpos, sino también en la atención médica de los heridos, como la sobrina de Fernández, quien permanece ingresada en un centro hospitalario debido a las lesiones sufridas durante el colapso. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.