Sin dudas, la llegada de Mauricio Pochettino al seleccionado de Estados Unidos representó una de las apuestas más ambiciosas en la historia del fútbol norteamericano. La designación del entrenador argentino en septiembre de 2024 respondió a la decisión de la Federación de Fútbol de Estados Unidos (U.S. Soccer) de contratar a un técnico de prestigio internacional para liderar el proyecto con vistas al Mundial 2026, certamen del que el país es anfitrión junto con México y Canadá.

La contratación de Pochettino implicó un importante esfuerzo económico y deportivo, ya que se convirtió en el entrenador mejor remunerado de la historia de la selección estadounidense. El propio entrenador explicó que aceptó el desafío por el potencial de crecimiento del fútbol en Estados Unidos, la calidad de la nueva generación de futbolistas y la posibilidad de disputar una Copa del Mundo como local.

Durante la Copa, el trabajo del santafesino comenzó a traducirse en resultados deportivos muy postivos. Estados Unidos protagonizó una de las mejores actuaciones de su historia en una Copa del Mundo al finalizar primero en su grupo con victorias sobre Paraguay por 4-1 y Australia por 2-0, además de una ajustada derrota frente a Turquía por 3-2. Posteriormente eliminó a Bosnia y Herzegovina por 2-0 en la ronda siguiente, alcanzando los octavos de final y estableciendo el mejor registro goleador de la historia del seleccionado estadounidense en un Mundial, con once tantos convertidos, superando los siete que había conseguido en Uruguay 1930 como en Corea-Japón 2002.