El fuego de La Bisbal d’Empordà (Baix Empordà), que quema 2.300 hectáreas y ha obligado a confinar a unas 10.000 personas, comenzó con la chispa de una radial que rápidamente prendió el bosque que cruza la carretera que une la Bisbal con Calonge. Las llamas se han encontrado con un auténtico polvorín a las puertas de la Costa Brava. Los Bombers describen un escenario especialmente peligroso: un bosque que hacía décadas que no sufría un gran incendio, con una enorme acumulación de combustible vegetal y sometido a un comportamiento extremo por la combinación de los vientos de tramontana y marinada.“Es un bosque que hace años que no sufre grandes incendios. La vegetación está marcada por los efectos de las nevadas y los temporales de viento y sequía de los últimos años”, explica el inspector de los Bombers, Claudi Gallardo. Esa descripción resume buena parte del problema. En algunos sectores del macizo todavía yacen árboles caídos durante la histórica nevada de marzo de 2010. Troncos secos, ramas y vegetación acumulada durante años alimentan ahora unas llamas que mantienen en vilo a una decena de municipios. Les Gavarres, un espacio protegido desde 1992 e integrado en el Plan de Espacios de Interés Natural (PEIN), suma unas 28.000 hectáreas de encinas y alcornoques entre las comarcas del Baix Empordà y el Gironès, enlazando prácticamente con el macizo de Cadiretes que llega al mar. Más del 90% de su superficie es de propiedad privada, lo que complica también la gestión forestal.El incendio está siendo impulsado por el viento, que dificulta el trabajo de los más de 400 efectivos desplegados. Gallardo advierte de que este tipo de fuegos “pueden generar comportamientos imprevisibles, como focos secundarios a casi un kilómetro del frente principal”.La primera persona que alertó al 112 fue Agnès. Viajaba en un coche como copiloto cuando vio unas llamas que prendían en unos árboles junto a una furgoneta estacionada en el carril contrario. “Nunca habría imaginado que aquello acabaría afectando tanta superficie. Es impactante ver las imágenes de algo que viste empezar”, explica. A media tarde, los Mossos d’Esquadra detuvieron al operario que presuntamente utilizaba una radial en una zona donde ese tipo de trabajos estaban prohibidos por el elevado riesgo de incendio.Mientras el fuego avanzaba, el Govern pidió evitar los desplazamientos hacia la Costa Brava. Sin embargo, Joan, vecino de Calonge y uno de los 10.000 ciudadanos confinados, observaba desde su casa una imagen difícil de entender. “Da rabia ver cómo hay gente haciendo lo que le da la gana. Es serio lo que está pasando; habrá más fines de semana para venir aquí”, lamentaba al ver un flujo constante de vehículos en dirección al Baix y al Alt Empordà.El incendio también ha obligado a confinar a 150 niños que se encontraban en una casa de colonias en la Bisbal. Las llamas llegaron a acercarse en dos ocasiones a los muros de la masía. El alcalde, Óscar Aparicio, aseguró que el edificio era el lugar más seguro para ellos. “He hablado con los responsables y me decían que los niños sentían que estaban viviendo una experiencia que recordarán toda la vida”, explicó.