Asuntos internosEl problema de la soledad no es la soledad misma. Es lo que ocupa el lugar de la cabeza cuando nos quedamos solosActualizado Viernes,

julio

22:56Audio generado con IALa soledad, �epidemia del siglo XXI�. As� lo certifica la enciclopedia de diagn�sticos contempor�neos. La soledad es una enfermedad de nuestro tiempo. Hace 50 a�os, la Soledad era una Virgen y un nombre de mujer.La soledad no es una. Hay muchas soledades. Lo que no hay es soledad deseada. Todas las soledades son indeseadas. En esta sociedad nuestra, no hay eremitas ni estilitas. Soledades conscientes por decisi�n propia. Mejor dicho:ahora tambi�n hay estilitas. Pero no saben que lo son porque est�n encaramados a la columna de la pantalla del m�vil desde la que se ve todo y no se ve nada. Un lugar donde se puede estar solo creyendo que se est� acompa�ado. Y eso dicen que es el nivel superior de desarrollo del ser humano.No hay soledad deseada. Cosa distinta es que la soledad no deseada se entrene, como se entrenan los m�sculos en el gimnasio, para vivir con ella. Para mudarse de casa en compa��a de la soledad, sin que los pensamientos te muerdan por dentro, o te picoteen el h�gado, como el �guila que devoraba el h�gado de Prometeo todos los d�as.El problema de la soledad no es la soledad misma. Es lo que ocupa el lugar de la cabeza cuando nos quedamos solos. Si se logra domesticar el pensamiento -es dif�cil pero no imposible-, se pueden hacer las paces con la soledad. Y mantener a raya sus picotazos en la cabeza. Hay m�todos. Andar, por ejemplo, es extraordinario para pensar sin picotazos. Miras al cielo, te cae el sol o la lluvia, te cruzas con gente de todo tipo, conoces la ciudad o el campo, miras los escaparates, reconoces las luces y acabas por considerar los barrios como la salita de estar de tu casa. Quien lo prueba sabe lo que puede hacer el camino contra la soledad.La soledad, seg�n los estudios, hace sufrir m�s a las mujeres que a los hombres. Las mujeres tienen m�s reparos en sentarse solas a comer en un bar, ir al cine, al teatro, salir de viaje, o pasar las vacaciones en un hotel de playa en la soledad de una sola hamaca.As� dicho, parece triste. No es la hamaca taciturna el problema. Es que no estamos educados para estar solos. Mucho entrenar el m�sculo, tonificar el cuerpo y comer tofu, pero poco ejercitar el pensamiento. Una tarea pendiente y cada vez m�s necesaria, para que los picotazos en el h�gado duelan menos.