Cada vez más personas recurren a los test genéticos para conocer sus orígenes, pero lo que comienza como una simple curiosidad acaba, en muchas ocasiones, destapando historias familiares completamente desconocidas. Padres biológicos, hermanos de los que nunca se tuvo noticia o ramas enteras de una familia salen a la luz gracias al ADN. Para Daniel Horowitz, experto en genealogía de MyHeritage, la explicación es puramente científica: “El 50% de nuestro ADN viene de nuestro padre y el otro 50% de nuestra madre”. A partir de esa información genética, explica, “es muy fácil encontrar personas que tengan un poquito de ese ADN en común y llegar a entender quiénes nos lo transmitieron”.Aunque las coincidencias más habituales corresponden a familiares lejanos, como primos segundos o terceros, Horowitz asegura que no son raros los descubrimientos mucho más impactantes. “Tenemos muchísimas historias de personas que buscaban a sus padres o a familiares cercanos y los han encontrado precisamente a través de esos parientes lejanos, navegando por el árbol genealógico y los registros históricos”, señala. Cada nueva coincidencia genética puede convertirse en la pieza que faltaba para reconstruir una historia familiar incompleta.Sin embargo, el hallazgo de un parentesco inesperado también puede suponer un fuerte impacto emocional. Por eso, el experto recomienda prudencia antes de dar cualquier paso. “Lo primero es entender qué es lo que ha pasado, aceptarlo y, una vez que la persona lo tenga interiorizado, decidir si realmente quiere encontrar a esos familiares”, afirma. No todas las personas reaccionan igual cuando descubren que su historia familiar no era la que creían, y cada caso requiere un proceso de reflexión personal.Respecto a la fiabilidad de estas pruebas, Horowitz es tajante: “El ADN no miente”. Explica que los test no generan falsos positivos, aunque sí pueden existir pequeñas variaciones al determinar el grado exacto de parentesco. “Un primo segundo puede resultar ser un primo tercero o incluso un primo cuarto por factores como la endogamia, pero de que somos familia y compartimos ADN, eso es seguro”, sostiene. Sobre la privacidad, añade que las muestras se analizan de forma anónima mediante códigos numéricos y que únicamente el usuario y la persona con la que comparte coincidencia genética pueden acceder a esa información, siempre protegida mediante sistemas de cifrado.Martí Paola Balbastre es periodista y presentador del programa Claves del día de La Vanguardia, un espacio informativo que analiza la actualidad con rigor y perspectiva crítica
La prueba genética que está reuniendo familias separadas durante décadas
El experto en genealogía de MyHeritage Daniel Horowitz explica cómo los test genéticos están destapando secretos familiares ocultos durante décadas y cambiando la forma de entender la identidad y los vínculos familiares









