La idea era construir un parque eólico marino en las costas de Monasterace, en la provincia de Reggio Calabria (sur de Italia). Pero los estudios previos realizados por la empresa Acciona Energía sorprendieron con el hallazgo de un barco hundido hace 2.400 años mientras transportaba una carga de trescientas ánforas.El descubrimiento, realizado en 2023, se anunció en la VIII Conferencia Nacional de Arqueología Subacuática, celebrada a finales de mayo en el Parque Arqueológico de los Campos Flégreos, al oeste de Nápoles. Los restos del naufragio yacen cerca de la antigua ciudad de Kaulon.Una red marítima regionalEl pecio, dicen los investigadores, ofrece una visión submarina excepcional del comercio marítimo durante los siglos V y VI antes de Cristo en la Magna Grecia, el territorio del sur de Italia y Sicilia que los griegos conquistaron para construir colonias y factorías.Las formas de las ánforas encontradas, según explican los expertos, indican que fueron producidas en diferentes centros de la Magna Grecia, lo que sugiere que la embarcación formaba parte de una red marítima regional que conectaba metrópolis como Crotona, Síbaris, Taras o Siracusa.Distribución de algunas de las ánforas sumergidas Ministero della CulturaLos restos de la nave yacen cerca de la antigua ciudad de Kaulon, próxima a la actual Monasterace. Fundada por colonos aqueos antes del año 700 antes de Cristo, mantuvo estrechos vínculos con otros asentamientos griegos de la actual región de Calabria.Su destrucción a manos de Dionisio I de Siracusa en el año 388 antes de Cristo se sitúa dentro del mismo periodo que el naufragio, aunque los arqueólogos italianos no han podido establecido una conexión directa entre el hundimiento y esos acontecimientos políticos.Lee tambiénLos investigadores están especialmente interesados en el comercio de vino a lo largo de la costa jónica de la Magna Grecia y el pecio podría proporcionar valiosas pruebas sobre las antiguas rutas comerciales, el intercambio marítimo y la producción y distribución de esta popular bebida en el sur de Italia y Sicilia.Las ánforas también podrían conservar residuos orgánicos. Si se confirman mediante el análisis en el laboratorio, estos rastros podrían ayudar a identificar la carga con mayor precisión y aclarar si el barco transportaba vino, aceite u otros productos agrícolas.Los arqueólogos estudian una de las ánforas tras extraerla del fondo del marMinistero della CulturaPara los arqueólogos, el valor del hallazgo no reside solo en la cantidad de ánforas, sino también en el contexto. Una gran carga, que en su mayor parte todavía se conserva en el lecho marino, puede mostrar cómo se colocaba la mercancía en un buque mercante o cómo se desplazó su carga durante el hundimiento.El pecio del Monasterace no está intacto. Los estudios fotogramétricos iniciados en 2025 mostraron que las ánforas forman dos grupos distintos separados por unos diez metros. Esta inusual separación probablemente no se deba al propio naufragio, sino a la posterior actividad de arrastre en el fondo del mar.Las ánforas podrían contener restos orgánicos del producto que transportaban, quizás vino o aceiteMinistero della CulturaDado que las ánforas podrían estar en riesgo de sufrir más daños, el Ministerio de Cultura italiano defiende la recuperación, la conservación y la futura presentación pública de la carga. El programa se lleva a cabo a través de la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de Reggio Calabria y Vibo Valentia.Según Acciona Energía, el diseño preliminar del parque eólico marino se ha ajustado para evitar tanto la zona arqueológica como otras zonas ambientalmente sensibles. Antes de recuperar las ánforas, el yacimiento será documentado minuciosamente con fotogrametría, un registro sistemático de cada vasija, muestreo y análisis de conservación.Periodista