Tras la desregulación del mercado de alquileres impulsada por el DNU 70/2023 y en un contexto en el que las expensas ya funcionan como un "segundo alquiler", los amenities se convirtieron en un factor que encarece el costo de vivir en la Ciudad de Buenos Aires. El fenómeno ya empieza a influir en las decisiones de quienes buscan alquilar: los edificios con mayores servicios pierden atractivo frente a opciones más austeras, donde los gastos mensuales son más bajos.
En los últimos años, desarrollos de barrios como Palermo, Belgrano, Caballito y Villa Crespo multiplicaron la incorporación de piletas, gimnasios, salones de usos múltiples (SUM) y espacios de coworking. Lo que comenzó como un diferencial para captar compradores e inquilinos hoy también implica un costo permanente que se traslada a las expensas.
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Un informe elaborado por la plataforma de gestión edilicia Octavo Piso sobre una base de 200.000 usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), confirma esa tendencia. Los edificios tradicionales de la Ciudad, sin amenities, registran expensas promedio de $213.240, mientras que en aquellos que cuentan con servicios comunes el monto asciende a $263.720. La diferencia alcanza el 23,67%.










