Diputados de la oposición expresaron un enérgico repudio ante la ola de despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y lo enmarcaron en un “plan de desmantelamiento” y “vaciamiento” del sector que pone en severo riesgo la soberanía nuclear de la Argentina.
La controversia escaló luego de que las autoridades del organismo oficializaran la desvinculación de decenas de trabajadores contratados -que desempeñaban funciones profesionales, técnicas y administrativas- mediante notificaciones digitales.
El recorte, que alcanzaría a 62 trabajadores (ATE denunció que serían más de 100), impactó de lleno en áreas estratégicas dedicadas a proyectos de vanguardia en distintos centros atómicos del país.
La oposición remarcó que las bajas se dan en un contexto crítico, donde el organismo ya cuenta con una dotación inferior a la mínima requerida para garantizar servicios de energía nuclear, salud especializada y generación de insumos productivos.
La ola de cesantías provocó la reacción inmediata de los gremios del sector, principalmente de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Asociación de Profesionales de la CNEA (APCNEAN).











