En esta semana con la presencia de los presidentes de Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay, miembros del acuerdo, más los invitados de Chile y Ecuador, se realizó la Cumbre de Mercosur, cuyo principal propósito fue la discusión de las cuotas de exportación de los integrantes del grupo, para efectivizar el acuerdo de asociación suscrito con la Unión Europea (UE). Este convenio no es irrelevante, pues integra alrededor de 740 millones de personas que, en teoría, se beneficiarían de un régimen de comercio que implica menos impuestos a las mercancías. Es uno de los acuerdos económicos más importantes del mundo.La UE mantiene acuerdos similares con otros países de América Latina, pero este es destacable por el trasfondo estratégico. Pues Mercosur convoca a la región. El acuerdo tardó más de 20 años en concretarse tras largas negociaciones marcadas por dificultades del proteccionismo en ambas regiones: las políticas destinadas, mediante cargas tributarias, a evitar que la producción doméstica entre en competencia con otras economías.El contexto de la suscripción del acuerdo económico es relevante también para el resto de Sudamérica, pues con la excepción de los países caribeños del subcontinente, todas sus naciones están asociadas a Mercosur. Para Europa tiene un valor adicional estratégico o geopolítico, sobre todo después de que el futuro previsible puede suponer el desacoplamiento de ese continente con EE. UU., y porque, sin que esto implique una guerra comercial, hay un escenario obvio de competencia de la UE con China en Sudamérica. Cualquier facilidad comercial es vital, especialmente porque la UE es un espacio sobrerregulado, relativamente rígido y parsimonioso en la emisión de decisiones económicas; pesa más aún cuando el contexto de esa región es la de vulnerabilidad frente a externalidades que han frenado su crecimiento y a amenazas percibidas como inminentes como la imagen de expansión militar rusa en sus fronteras occidentales.El acuerdo, de todos modos, articula economías asimétricas. Ni Mercosur ni el resto de Sudamérica tienen los indicadores europeos, ni su tecnología ni su proyección global. Aun con Europa en receso, la competencia que ofrece la apertura de los mercados no es entre iguales, por ello el punto más importante y el disenso más explícito entre los integrantes de Mercosur se refiere a las cuotas de exportación. Mientras Brasil propone que sean proporcionales al porcentaje de participación de cada país en la economía mundial, el resto de socios se inclina porque no haya limitación alguna en la relación con Europa, lo cual es lógico desde el punto de vista de países más pequeños.Las discusiones de Mercosur y sus socios reúnen a Gobiernos de signos ideológicos muy distintos y evidencian que las afinidades políticas no siempre coinciden con los intereses económicos, pero ponen en valor también que en la región exista la capacidad de dialogar y procesar temas comunes pese a diferencias. Esa fue la idea original de la Celac, la que podría recuperarse luego de la experiencia que está viviendo Sudamérica. (O)
Adrián Bonilla: Cumbre de Mercosur: importancia política | Columnistas | Opinión
Las discusiones de Mercosur y sus socios reúnen a Gobiernos de signos ideológicos muy distintos...












