La Policía Nacional ha detenido por un supuesto delito de imprudencia grave a cuatro operarios que trabajaban en los bajos de dos edificios de la calle Picayo de Valencia que se incendiaron el jueves sobre las cuatro de la tarde. No se registraron heridos, pero el fuego originado en el popular barrio de Benicalap provocó una intensa columna de humo negra visible en buena parte de la ciudad y obligó a desalojar a unos 80 vecinos, la mayoría de los cuales han tenido que pasar la noche fuera en centros municipales y hoteles.La detención de los operarios, encargados del sellado y cierre de los locales que habían estado okupados, avala la versión de la última familia que lo habitaba, cuyos integrantes, de etnia gitana, niegan haber sido los causantes del fuego después de que distintos vecinos les acusaran de provocarlo en represalia por haber sido desalojados por orden judicial. La policía interrogó el jueves a Isabel, que había abandonado esa mañana el local junto a su familia, según su versión. “Enseguida se ha empezado a decir que hemos sido nosotros, los gitanos, los culpables, pero no es verdad. Y tenemos un vídeo”, criticó Isabel. Para avalar su versión y evitar la acusación, sus familiares mostraron a los agentes de la policía un vídeo que habían grabado esa misma tarde, y que ha publicado EL PAÍS, desde el edificio situado enfrente del siniestro. En él se ve a los operarios salir del bajo, poco después de declararse el fuego. Finalmente, Isabel no fue detenida y la policía arrestó a los trabajadores, cuatro hombres de 35, 39, 48 y 49 años, según ha informado a la agencia Efe la Policía Nacional. Estos operarios debían realizar unos trabajos de soldadura con maquinaria eléctrica, en un entorno en el que había materiales inflamables (como neumáticos acumulados), de ahí la sospecha de una imprudencia.En los bajos siniestrados han vivido hasta 10 familias numerosas en los últimos cinco años, según indicaron varios de sus miembros. El jueves era el último día de plazo que les había dado el juzgado para que todos abandonaran la planta baja. La mayoría ya lo había hecho; solo quedaban unos cuatro o cinco familiares de Isabel, de acuerdo con su versión.Fuentes vecinales manifestaron el jueves a Efe que la situación con las personas que okupaban las plantas bajas era “insostenible”, por la insalubridad y las “amenazas” que proferían a algunos vecinos. La familia desalojada pide ayudas sociales y un sitio para vivir.