Para estas vacaciones de invierno, Uruguay ofrece un gran abanico de alternativas y beneficios económicos en cada departamento de su territorio. Propone una forma de viajar más tranquila, creativa y abierta para descubrir los encantos escondidos. En julio, las bodegas, los olivos, cafés, museos, teatros, paisajes, fogones y las mesas compartidas se convierten en una buena excusa para descubrir un país distinto al del verano. Aquí repasamos los atractivos de cada sitio en el país vecino:

Montevideo: cultura, cafés y vanguardia urbana. La capital se destaca por el auge de sus cafés de especialidad y librerías en barrios como Cordón y Ciudad Vieja, convertidos en puntos de encuentro cultural. Su fisonomía combina arquitectura art déco, modernismo, edificios de estilo ecléctico y antiguas construcciones portuarias. Se destaca el emblemático Palacio Salvo y la rambla de 30 km frente al Río de la Plata, ideal para recorrer a pie o en bicicleta. La gastronomía se renueva con restaurantes de autor, wine bars y enoturismo urbano, como las bodegas Santa Rosa, con una de las cavas subterráneas más grandes de Sudamérica en actividad y City Winery, que permite degustar las principales cepas del país. Además, el segundo semestre de 2026 llega con una intensa agenda de ópera, ballet y teatro en el icónico Teatro Solís y el Auditorio del Sodre. A su vez, el candombe, el latido afro y el tango cotidiano continúan siendo uno de los grandes diferenciales culturales.