El colapso de varios edificios por el terremoto de Venezuela parece haber sido la mala calidad de los materiales usados en su construcción y tal vez la deficiencia de los cálculos estructurales. He sido asegurador toda mi vida y es la razón por la cual me atrevo a escribir sobre este asunto. Las grandes reaseguradoras del mundo publican estudios porque un sismo puede afectar varios riesgos asegurados y requerir indemnizaciones muy altas que afectan al mercado mundial de los seguros. Para muestra, en el terremoto cuyo epicentro fue Atacames en 2016, el 20 % de las pérdidas totales en Manta y localidades aledañas fue pagado por las compañías de seguros locales. En la que este columnista asesoraba, el gerente destinó a un liquidador para ajustar las pérdidas y en una semana fueron pagadas.Muchos edificios altos se construyen bajo el régimen de propiedad horizontal. En la presidencia de Camilo Ponce se dictó la Ley de Propiedad Horizontal y su respectivo reglamento, en los que se obliga a contratar el seguro de incendio y daños de ascensor, y las primas son parte de las expensas comunes. Muchos contratan también el amparo de terremoto. Los municipios dictan ordenanzas sobre la materia. Y existen códigos de construcción con especificaciones sobre la estructura de los edificios altos. Los más estrictos son los de Chile y California. Es responsabilidad de la autoridad municipal exigir cálculos y planos antes de otorgar el permiso de construcción. Otra cosa es qué destino dan los propietarios a los edificios. Uno de vivienda soporta una determinada carga, pero si en su lugar se lo usa como depósito de mercaderías peligrosas o pesadas, el edificio no soportará las tensiones de las ondas sísmicas. En los edificios altos, algunas tienen efecto de cizalladura y son más destructivas.Nosotros estamos ubicados en el llamado “Cinturón de Fuego” del Pacífico, con Chile, Perú y Colombia. Dos inmensas placas tectónicas chocan entre sí y producen ondas sísmicas que se desplazan a velocidad de 80 km por segundo y al llegar a la superficie, el epicentro, si está habitado, causa muertos y daños materiales sin cuenta, las tragedias que lamentamos. Los chilenos tienen una dolorosa historia sísmica, pero han aprendido: son exigentes en cuanto a normas de construcción de edificios y su excelente organización y patriotismo les permite disminuir los daños. Nosotros no tenemos esa organización. La gente construye donde se le ocurre. Lo vimos hace pocos años en Quito, donde había casas y edificios en una quebrada. La TV nos muestra pequeñas poblaciones levantadas en sitios peligrosos que la naturaleza destruye con sus fuerzas incontrolables.Escribo esta columna para que las autoridades cumplan con su deber de proteger la vida de las personas. Tienen que ser estrictos en exigir a los empresarios y propietarios el cumplimiento de las normas de construcción para la solidez y confianza de los edificios y sobre su destino y uso posterior. Un edificio de vivienda no debe ser bodega de materiales, peor si son pesados o inflamables. Cuando la vida de las personas puede peligrar hay que reprimir la codicia. (O)
Eduardo Peña Triviño: Otra lección de Venezuela | Columnistas | Opinión
Escribo esta columna para que las autoridades cumplan con su deber de proteger la vida de las personas.
















